Mostrando entradas con la etiqueta sol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sol. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de diciembre de 2012

Espera

  Recorre toda la ciudad con su vieja bicicleta, y cuando el Sol empieza a caer y a ponerse rojo, se detiene allí, donde no hay concreto, ni casas, ni árboles… Un pequeño descampado cubierto de pasto, en medio de toda la civilización, como si por alguna razón hubiesen olvidado poblar ese rincón. Allí mira a todo su alrededor, como si estuviera esperando algo, ¿pero qué? No se citó con nadie, no llamó a ninguna persona, tampoco lo llamaron, ni nadie anunció ningún suceso en el lugar. ¿Qué espera entonces? Tal vez sólo espera que pase el tiempo, que el día se oscurezca y lleguen las estrellas; tal vez está esperando que algo extraño y repentino suceda, y destruya amablemente la agónica aburrición de la monotonía; tal vez está esperando que una sonrisa misteriosa y encantadora lo salude, y le dé inicio a un mundo absolutamente irreal; tal vez espera qué esperar, algo que le de sentido al girar de las manecillas del reloj; tal vez espera que las cigarras se callen, o que no lo hagan jamás; tal vez espera que el tiempo se detenga, para que el atardecer se vuelva eterno y no haga falta esperar nada; tal vez simplemente espera poder darse cuenta de que no está esperando nada…

martes, 6 de marzo de 2012

Una Auténtica Siesta de Verano

 La siesta de hoy fue maravillosa, absolutamente hermosa, fue una auténtica siesta de verano. Las cigarras cantaron hasta el cansancio, el Sol golpeó con fuerza y el cielo se llenó de nubes coposas, esbeltas y brillantes. El canto de las cigarras y esos cielos resplandecientes son esencialmente los que hacen que adore el verano (y por supuesto, sea mi estación favorita).
 Quiero mostrarles un pequeño recuerdo del hermoso cielo que vi esta tarde...














jueves, 20 de octubre de 2011

Más Que Nada...

 Aún no tengo una cámara propia, pero mis padres han comprado una para la familia, y no pude esperar ni 15 minutos para empezar a usarla. Es una SONY DSC-S3000 (la que tenía antes, y rompió mi hermano, era una KODAK EASYSHARE M853).
 Y bueno, como característica propia del humano (sí, por si no se los dije o no se han dado cuenta, soy un humano), me puse a compararlas...
 El zoom es algo que me interesa mucho (por eso mi filmadora tiene uno de 60x), pero también algo a lo que no se le da mucha importancia en las cámaras digitales comunes. Entonces, en ese aspecto, tanto la Sony como la Kodak están iguales.
 Pero la Sony no se desenfoca al acercarse a los objetos como lo hacía la anterior, así que es mucho mejor para primeros planos de objetos pequeños como flores o adornos.
 La resolución de las fotografías de la Sony es de 3648x2736, y la de las Kodak 3296x2472, así que no hay una diferencia muy significativa, son prácticamente iguales. Sin embargo, la definición de esta nueva cámara es un poco inferior a la de la Kodak.
 Además, la SONY DSC-S3000 se adapta mejor a los cambios de luz, algo importante a la hora de fotografías a cosas muy brillantes (como el cielo de la siesta, al cual me fascina fotografiar).
 Y así, en un análisis muy superficial, termino diciendo que esta nueva cámara que está al alcance de mis manos es un poquitito mejor que la que tenía antes... Sabré la verdadera respuesta en más tiempo...
 Por ahora, ¡las primeras fotografías!






 






viernes, 8 de julio de 2011

Fotografías del Cielo

   Me gusta tomar fotografías. Me gusta ese instante en el que se aprieta el disparador de la cámara y piensas "Le he ganado esta partida al tiempo". Me gusta capturar ese momento que parece tan trivial y real y convertirlo en un momento inolvidable. Por eso es que no me agradan las fotografías posadas,  eso del "sonríe", "mirá a la cámara", crea momentos falsos, profundamente adulterados. Yo busco la naturalidad y la autenticidad del momento...
   También me gusta el cielo. Me gusta la forma en que, incluso con más capacidad que los océanos y los mares, une absolutamente todo en la Tierra, e incluso en el Universo. Si voy al cielo, desde allí puedo ir a Colombia, o a otro continente, como Europa, e incluso puedo abandonar este planeta y volar a Júpiter o a Mercurio...











   Estos fueron cielos de Pampa Del Infierno en algún momento, y qué bueno que pude inmortalizarlos...

jueves, 7 de julio de 2011

Las Hojas Del Árbol

Cuando el Sol tiene sus días de timidez y se refugia tras las nubes, es muy posible que el calor lo acompañe en el sentimiento y también se oculte. Entonces es cuando el frío y el viento se vuelven extrovertidos y se convierten en los guías de los días.
En esos días, me agrada colocarme mi campera con capucha y bolsillos de canguro, mis jeans, zapatillas, y salir a pasear por lo gris del cielo y el asfalto. Como es la siesta, y el pueblo en realidad no es muy grande, sólo estamos yo y los dos guías.
Me gusta sentir cómo el viento intenta también guiar mis cabellos y mi ropa al caminar. Me gusta soñar e imaginar que estoy en algún lugar lejano como Inglaterra, Irlanda, o Suecia.
Paseo esencialmente para soñar ese viaje anhelado a un sitio totalmente desconocido y fantástico, pero también con la esperanza de encontrarme algo onírico frente a mí, algo que destruya la monótona rutina y se convierta en una historia que todo el mundo quiera oír.
Me detengo frente a un árbol raquítico, con un tronco firme y muy áspero, lleno de surcos, que se dividía en ramas que se dividían en más ramas que se convertían en gajos quebradizos sin ni una sola hoja en ellos. Parecía un cadáver, pero cuando el Sol reapareciera, seguro volvería a recobrar sus hojas. Mientras tanto, todas ellas estaban tendidas a sus pies, y yo estaba pisando algunas.
El viento las revolvía, las hacía girar y volar, les daba las falsas esperanzas de poder volver a su compañero, que las había cobijado y dado vida. Regresaban al suelo frustradas tras romperse en el aire sus sueños, y se volvían un poco más quebradizas.