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miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Qué es el "amor"?

 Siempre me pregunté qué es el amor. De niño la sociedad, la televisión y mis propios padres me forzaron a creer que era caminar de la mano con alguien, darse besos, abrazos, mirar el atardecer en una playa con la persona amada y cosas así. El tiempo pasó e ideas propias comenzaron a surgir en mi mente, así que hace unos años creí haber resuelto la incógnita: “Amor es encontrar en la felicidad ajena la propia felicidad”.

 Sin embargo, aquella definición que inventé no bastó para conformarme durante mucho tiempo, así que luego le hice unos cambios: “Amor es desear y perseguir la felicidad ajena”.

 Hoy, vuelvo a poner en el blanco de mi atención y mi crítica a esa segunda definición que formulé. Recién hoy se me ocurre dejar de divagar y colocar al “amor” en el lugar en el que tiene que estar, y juzgarlo como lo que es: una palabra.

 Al parecer, la mayor parte de las fuentes concuerda en que Amor proviene del latín “amor”, que a su vez deriva de la raíz indoeuropea “amma” (voz infantil para llamar a la madre), más el sufijo –or (efecto o resultado).

 Analizando esto, ¿qué clase de significado podemos otorgarle a la palabra? ¿“Resultado de llamar a la madre”? Si fuera así, podríamos interpretar a “amor” como un sinónimo directo de “nacer”, y automáticamente podríamos relacionarlo con “vida”, “existencia”, “vitalidad”.

 Pero extendiéndonos un poco más, podemos descubrir que el sufijo –or también puede indicar una cualidad. Aún con este cambio, el significado de la palabra no se vería muy modificado. En todo caso, querría decir algo como “cualidad para llamar a la madre”. Además de “nacer”, “llamar a la madre” podría referirse también a un acto de cobardía o más bien a un pedido de ayuda. Con esto, podríamos formar más posibles definiciones::
 • “Amor es la cualidad de nacer”: esto podría significar la capacidad de un “yo superior”, una esencia, algo como lo que llaman “alma”, que tiene la capacidad suficiente para nacer.
 • “Amor es la cualidad de pedir ayuda”: podría referirse a una tendencia a pedir ayuda, a sentirse incapaz.

 Llegar a otras definiciones sólo depende de la interpretación que le demos a “amma”, es decir, “llamar a la madre”.

 Así, analizado de una manera extremadamente subjetiva, sólo puedo llegar a la conclusión de que el “amor es la fuerza, energía, reacción, razón, cualidad, situación, entidad, deidad, virtud, poder, ente, esencia, sustancia o naturaleza que permite que nazcamos y/o vivamos.”

 Hace tiempo que venía pensando que el amor no tenía nada que ver con un sentimiento humano porque la idea era demasiado grande como para que podamos si quiera imaginarla. “Amar” es un verbo que le quedaba enorme incluso a las personas más evolucionadas.

 Tal vez no sea la definición más literal, o incluso acertada, pero es a la que llego desde mi interpretación, desde el retorcido sitio desde donde veo al mundo y todo lo que sucede en él.

 Aclaración: Que “amor” represente una especie de entidad o fuerza, no quiere decir que esta realmente exista, creer en ella depende absolutamente de nosotros.

sábado, 28 de abril de 2012

Terco y Abierto

  Tercas y abiertas, así es como deberíamos ser todas las personas.
 Tercas porque nada del mundo debería destruir las ideas y los valores que con tanto esfuerzo construimos, y abiertas porque aunque ya nos sintamos definidas siempre puede aparecer una nueva idea que complemente la que ya tenemos, la amplíe, la mejore, o hasta incluso (si cuenta con el poder suficiente) la sustituya -sí, sé que suena algo contradictorio-.
  Si sólo somos tercas y en lugar de mantenernos abiertas nos mantenemos cerradas, seremos una caja helada de ideas congeladas que no pueden evolucionar ni desarrollarse.
 Si nos mantenemos abiertas pero no somos tercas, nuestras ideas serán débiles y volarán lejos al instante en que otras aparezcan e intenten ocupar su lugar, seremos sólo un pasaje para los valores, que vendrán y se irán como si fueran huéspedes en un hotel.
  Así que como personas debemos mantenernos seguras de quienes y cómo somos, sin importar cómo son los demás o cómo quieren que seamos, pero siempre siendo conscientes de que es imposible que ya lo hayamos pensado y analizado todo, y que en cualquier momento, desde el lugar, el tiempo y/o la persona más inesperada, puede golpearnos una idea mucho más razonable que la nuestra, y cambiarnos por completo; porque aunque seamos las más tercas, siempre nos mantenemos abiertas...