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jueves, 29 de agosto de 2013

La Belleza de la Vida

  ¿En dónde yace la belleza de la vida? ¿en su complejidad, por la cual jamás terminaremos de comprenderla y así seguirá produciéndonos preguntas y asombro durante toda nuestra existencia? ¿en su fragilidad, porque las mismas cosas que la crean y la construyen lentamente pueden destruirla de repente, y así es como un delicado tesoro al que hay que cuidar con mucha dedicación? ¿en su finitud, porque así como aparece desaparece y es como una emocionante oportunidad que debes aprovechar antes de que pase? ¿en lo que hay después de ella, porque lo que deja al marcharse es mucho más complejo y misterioso que ella misma, y casi todos esperamos ansiosos poder conocerlo? ¿en todas las cosas que permite sentir, como la frescura de una brisa, el aroma de la tierra mojada, la dulzura de la miel, la suavidad de la arena, la melodía del agua deslizándose sobre sí misma, el brillo del cielo? ¿en su peligro, gracias al cual se transforma en una placentera fuente de adrenalina y suspenso, porque la gacela en la llanura no sabe si será el próximo almuerzo de la leona que anda rondando y la niña en medio de la guerra no sabe si su casa será la próxima en ser bombardeada? ¿en su extraña manera de perpetuarse, reproduciéndose a sí misma para alcanzar así una falsa pero convincente eternidad? ¿en nuestro desesperado deseo de que sea bella, porque preferimos ser felices y disfrutarla en lugar de verla oscura y así sufrir, porque no queremos que sea fea, dolorosa o aburrida? ¿en su simpleza, porque es casi automática y quién la posee casi no debe hacer nada para mantenerla, ella se encarga de resistir casi por sí sola? ¿en las cosas que permite hacer, porque sin ella uno no puede darse cuenta ni que existe? ¿en sus momentos más tristes e injustos, porque son los que verdaderamente le dan todo el sabor y el color a aquellos que consideramos "buenos"?
  Pero, después de todo… ¿Quién dijo que en la vida yace belleza?

miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Qué es el "amor"?

 Siempre me pregunté qué es el amor. De niño la sociedad, la televisión y mis propios padres me forzaron a creer que era caminar de la mano con alguien, darse besos, abrazos, mirar el atardecer en una playa con la persona amada y cosas así. El tiempo pasó e ideas propias comenzaron a surgir en mi mente, así que hace unos años creí haber resuelto la incógnita: “Amor es encontrar en la felicidad ajena la propia felicidad”.

 Sin embargo, aquella definición que inventé no bastó para conformarme durante mucho tiempo, así que luego le hice unos cambios: “Amor es desear y perseguir la felicidad ajena”.

 Hoy, vuelvo a poner en el blanco de mi atención y mi crítica a esa segunda definición que formulé. Recién hoy se me ocurre dejar de divagar y colocar al “amor” en el lugar en el que tiene que estar, y juzgarlo como lo que es: una palabra.

 Al parecer, la mayor parte de las fuentes concuerda en que Amor proviene del latín “amor”, que a su vez deriva de la raíz indoeuropea “amma” (voz infantil para llamar a la madre), más el sufijo –or (efecto o resultado).

 Analizando esto, ¿qué clase de significado podemos otorgarle a la palabra? ¿“Resultado de llamar a la madre”? Si fuera así, podríamos interpretar a “amor” como un sinónimo directo de “nacer”, y automáticamente podríamos relacionarlo con “vida”, “existencia”, “vitalidad”.

 Pero extendiéndonos un poco más, podemos descubrir que el sufijo –or también puede indicar una cualidad. Aún con este cambio, el significado de la palabra no se vería muy modificado. En todo caso, querría decir algo como “cualidad para llamar a la madre”. Además de “nacer”, “llamar a la madre” podría referirse también a un acto de cobardía o más bien a un pedido de ayuda. Con esto, podríamos formar más posibles definiciones::
 • “Amor es la cualidad de nacer”: esto podría significar la capacidad de un “yo superior”, una esencia, algo como lo que llaman “alma”, que tiene la capacidad suficiente para nacer.
 • “Amor es la cualidad de pedir ayuda”: podría referirse a una tendencia a pedir ayuda, a sentirse incapaz.

 Llegar a otras definiciones sólo depende de la interpretación que le demos a “amma”, es decir, “llamar a la madre”.

 Así, analizado de una manera extremadamente subjetiva, sólo puedo llegar a la conclusión de que el “amor es la fuerza, energía, reacción, razón, cualidad, situación, entidad, deidad, virtud, poder, ente, esencia, sustancia o naturaleza que permite que nazcamos y/o vivamos.”

 Hace tiempo que venía pensando que el amor no tenía nada que ver con un sentimiento humano porque la idea era demasiado grande como para que podamos si quiera imaginarla. “Amar” es un verbo que le quedaba enorme incluso a las personas más evolucionadas.

 Tal vez no sea la definición más literal, o incluso acertada, pero es a la que llego desde mi interpretación, desde el retorcido sitio desde donde veo al mundo y todo lo que sucede en él.

 Aclaración: Que “amor” represente una especie de entidad o fuerza, no quiere decir que esta realmente exista, creer en ella depende absolutamente de nosotros.

lunes, 30 de abril de 2012

Una Pregunta

 Una vez iba caminando con un compañero de clases por la calle, ya no recuerdo a dónde íbamos, pero eso no es lo importante. El tema del asunto es una simple pregunta que salió improvisadamente de su cabeza: 
 —¿Qué hacés si Lucre entra a tu pieza y se te tira arriba?
 «¿"Se te tira arriba"? Qué expresión más pendeja», pensé antes que nada.
 Lucrecia era una amiga de mi hermana que según él estaba "buenísima", siempre decía que "nunca le había tenido tantas ganas a una mina". Sí, el tipo era un completo idiota (y creo que lo sigue siendo).
 No lo hice esperar y respondí:
 —La saco...
 Hasta el día de hoy se sigue riendo de mi respuesta, y hasta el día de hoy me sigo preguntando por qué cada año vuelve más estúpido de las vacaciones.
 Igualmente, creo que ninguno de los dos puede juzgar al otro... Yo jamás comprenderé por qué les gusta tanto el sexo, y ellos tampoco comprenderán por qué es que a mí me desagrada tanto...