Cuando voy caminando por la calle y me encuentro con una
persona, por ejemplo, sin piernas, acomodada en un rincón tan sucio como su
cuerpo, esperando recibir alguna limosna (ayuda efímera que no sirve para
solucionar el problema, sino para maquillarlo durante un tiempo mínimo), tengo
sensaciones encontradas: por un lado, siento que lo humillo, con mis posesiones
materiales que tanta comodidad me dan, con mis piernas que tan bien andan; pero
por otro lado, me siento humillado yo, porque recuerdo algunas personas cuyas
historias conocí en algún libro, en algún programa de televisión o alguna
página de Internet, que sin tener piernas, hicieron muchas más cosas que yo, y
pienso “este tipo tiene más posibilidades de humillarme, más posibilidades de hacerme
sentir menos, de las que yo tengo de hacerlo sentir menos a él”. Y paso,
simplemente paso caminando, sin mirarlo.
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miércoles, 16 de abril de 2014
jueves, 5 de diciembre de 2013
Lo Intento
Usted está poseída. Poseída por las cosas que cree poseer,
por su necesidad de poseerlas, por su miedo a dejar de poseerlas y tener que
ver la vida cara a cara, desnuda, pura. Está poseída por el miedo al futuro y a
sus inciertas y malas posibilidades, por el miedo a las enfermedades que no
tiene, a los males que no la acosan. Está poseída por todas esas mentiras que
alguna vez uno o varios tontos nos hicieron creer.
Yo, en cambio, prefiero andar ligero, para no sobrepasar
mis capacidades y poder controlarme, para poseerme, porque sólo si me poseo
puedo entregarme (“uno no puede dar lo que no tiene”), y en la entrega está la
felicidad, aunque los insalubremente egoístas, los engañados, no puedan o no
quieran creerlo.
Si me poseo, puedo entregarme a todas aquellas cosas y
personas que me hacen bien, que amo, que me protegerán a mí y a mi felicidad,
con las que quiero compartir y compartirme.
Sólo si me poseo puedo entregarme a la calidez de la luz
del Sol, a la frescura de la brisa, a la suavidad de una mano, o a la ternura
de cualquier otra caricia; sólo si me poseo puedo entregarme a la compañía de
un amigo; sólo si me poseo puedo entregarme a la belleza del arte, de la
naturaleza, a la sublimidad de la música, al encanto del vuelo de las aves, a
la inmensidad del cielo, al sostén de la tierra y la hierba, a la
majestuosidad, la magia, los milagros, la realidad que nos rodea en todo
momento; sólo si me poseo puedo recibir y proteger todo lo que los demás deseen
entregarme.
Y no se engañe otra vez, usted no se ha entregado a todas
esas cosas que tiene (al menos no conscientemente), porque no las ama, sino que
las necesita, y por eso las tiene, porque le mintieron que las necesitaba, y
usted lo creyó, quizá porque consideraba que era más fácil y cómodo tomar estas
cosas en lugar de salir en búsqueda de las que ama (o esa quizá es otra de las
mentiras que le hicieron creer), o simplemente porque estaba algo distraída, y
ahora sólo necesita sentarse a pensar un poco mejor las cosas.
No se preocupe por abarcarlo todo, por asegurarse un futuro
que alguna vez quizá podría llegar, porque lo único que realmente puede poseer
es este mismo instante (el único que existe, pues los demás son en realidad
recuerdos o meras suposiciones), sus pensamientos, sus sentimientos, y sus sensaciones…
Eso es todo lo que el Universo le da, lo que nos ofrece a todos (parece poco, y
quien sabe, quizá lo es, pero es lo más hermoso, y por ello, lo más valioso y
lo más importante), pero está en usted aceptarlo, tomarlo y disfrutarlo, o
ignorarlo y dejarlo ir, intentando cambiarlo por algo más, algo que existe,
pero que no es real...
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jueves, 29 de agosto de 2013
La Belleza de la Vida
¿En dónde yace la belleza de la vida? ¿en su
complejidad, por la cual jamás terminaremos de comprenderla y así seguirá
produciéndonos preguntas y asombro durante toda nuestra existencia? ¿en su
fragilidad, porque las mismas cosas que la crean y la construyen lentamente
pueden destruirla de repente, y así es como un delicado tesoro al que hay que
cuidar con mucha dedicación? ¿en su finitud, porque así como aparece desaparece
y es como una emocionante oportunidad que debes aprovechar antes de que pase?
¿en lo que hay después de ella, porque lo que deja al marcharse es mucho más
complejo y misterioso que ella misma, y casi todos esperamos ansiosos poder
conocerlo? ¿en todas las cosas que permite sentir, como la frescura de una
brisa, el aroma de la tierra mojada, la dulzura de la miel, la suavidad de la
arena, la melodía del agua deslizándose sobre sí misma, el brillo del cielo?
¿en su peligro, gracias al cual se transforma en una placentera fuente de
adrenalina y suspenso, porque la gacela en la llanura no sabe si será el
próximo almuerzo de la leona que anda rondando y la niña en medio de la guerra
no sabe si su casa será la próxima en ser bombardeada? ¿en su extraña manera de
perpetuarse, reproduciéndose a sí misma para alcanzar así una falsa pero
convincente eternidad? ¿en nuestro desesperado deseo de que sea bella, porque
preferimos ser felices y disfrutarla en lugar de verla oscura y así sufrir,
porque no queremos que sea fea, dolorosa o aburrida? ¿en su simpleza, porque es
casi automática y quién la posee casi no debe hacer nada para mantenerla, ella
se encarga de resistir casi por sí sola? ¿en las cosas que permite hacer, porque sin ella uno no puede darse cuenta ni que existe? ¿en sus momentos más tristes e injustos, porque son los que verdaderamente le dan todo el sabor y el color a aquellos que consideramos "buenos"?
Pero, después de todo… ¿Quién dijo que en la vida yace
belleza?
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miércoles, 13 de marzo de 2013
El Círculo Vicioso del Pensamiento
Todo comienza con una pregunta. Te sientas en cualquier lugar, en el pasto, recostado sobre un árbol, en el suelo, en un asiento convencional, o te quedas de pie.
"Es sólo una pregunta", crees, "será sólo un momento", y empiezas a buscar la respuesta mientras tus pupilas deambulan por el lugar sólo para mantenerse ocupadas. También es posible que cierres tus párpados, para que no vayan a desconcentrarte demasiado.
No sabes si fue sólo un segundo o un par de minutos, pero la respuesta a dicha pregunta llega, y antes de que puedas decir "bien, ahora me levanto y sigo", te das cuenta de que no ha venido sola, trajo con ella no una, sino dos preguntas más, y ahora debes conseguir otras dos respuestas.
"Bueno, un poco más tampoco me hará daño", sigues creyendo, y continúas así hasta que logras ubicar esas dos nuevas respuestas que estabas buscando.
Entonces te asombras, porque cada una de ellas ha traído dos preguntas más, y ahora tienes que buscar otras cuatro respuestas. Aquí es donde te das cuenta de lo equivocado que estabas.
Casi sin percatarte, has conocido el círculo vicioso del pensamiento, y no sólo eso, también te has sumergido en él, y empiezas a emborracharte, porque una vez que lo pruebas, es imposible dejar de saborearlo, y lo haces en cualquier lugar, en cualquier momento, cada vez con más frecuencia y con más concentración...
Lo siento compañero, ya eres un adicto.
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miércoles, 11 de julio de 2012
Fragmentos #3
—Ustedes
jovencitos deben tener mucha energía, ¿no es así? —empezó a hablar la vieja sin que le
prestara demasiada atención—. Este lugar es para ancianas como yo, que no
podemos hacer nada.
—Debe haber
cosas que puede hacer —dije distraídamente.
—Sólo puedo
hacer lo que ahora: sentarme y mirar pasar el tiempo, los veranos, las nubes,
los inviernos…
No respondí
nada, y cerré los ojos para intensificar la suavidad de una cálida brisa.
—Pero esta no es
una mala vida, aquí puedo disfrutar a la madre naturaleza —agregó ella.
El perro se
acercó a ella, y moviendo la cola se sentó para que empiece a acariciar su
lomo. Luego se sumó Soleil, sentándose frente a la anciana y acariciando
también al perro, que se llamaba Guau.
—¿Ustedes cómo
han terminado aquí, jovencitos?
—Nos escapamos
de casa —le respondió ella.
—Mi hijo también
se ha escapado de su casa, la cambió por la ciudad. Pero estoy seguro de que
regresará… Todo regresa al lugar del que ha surgido. Incluso ustedes lo harán.
—Toda regla
tiene excepciones —comenté.
—No jovencito,
esa no es ninguna regla, es una verdad.
Soleil no decía
nada, mantenía su mirada baja y sus manos en el animal.
—Oh… —expresé sarcásticamente, aunque no
sé si la anciana entendió esa expresión.
—Los años van
mostrándote verdades que no puedes contradecir, no importa lo necio que seas.
—Los años sólo
son años… En dieciséis años se puede aprender muchísimo, pero la mayoría de los
que han vivido esa cantidad de tiempo son unos idiotas —dije, y Soleil me miró,
sabía porqué lo decía.
—Parece
jovencito, que te gusta criticar a los que saben más que tú…
—Usted cree
saber más que yo sólo porque vivió más décadas, pero no se aprende de lo que se
vive, se aprende de lo que se piensa.
—No creo que
alguien sepa más que otros —se unió a la discusión Soleil—, cada uno ve el
mundo desde su perspectiva.
—No importa de
dónde se vea, lo que es negro es negro.
—Si miras el
lago, parece ser de un color azul amarronado, pero si juntas un poco de su agua
en tus manos, te darás cuenta de que no tiene ningún color —dijo certeramente
la anciana, de manera que no la pude contradecir. Tampoco estaba intentando
ganar la discusión o algo así.
—Eso es cierto
—la apoyó Soleil con una sonrisa.
—Pero no es malo
ser rebelde, puede llevarte a aprender un poco más.
—Que
conversación más estúpida —dije y me levanté—… Como si alguien quisiera
aprender algo.
Puse las manos
en los bolsillos y me fui al otro lado de la casa, para estar solo, para estar
tranquilo y callado.
—¿Él es de tu
familia? —le preguntó en voz baja la vieja mientras me iba, pero aún así logré
oírla.
—No, pero aunque
no me guste, él es todo lo que tengo ahora —le respondió aún más bajo Soleil,
pero el viento arrastró el sonido de su voz hasta mis oídos. No sé cómo
explicarlo, pero como que se sintió bien oír eso.
martes, 15 de mayo de 2012
El Tiempo
El tiempo es una de las herramientas para la manipulación humana más ambiciosas que jamás podría inventarse. No puede ser visto (pues en realidad no existe), pero es tan fácil de representar (relojes) que terminamos creyendo en él sin la menor pizca de valentía para contradecirlo o refutarlo.
Con el tiempo incrustado de manera irreversible en nuestras mentes (una vez insertado en nuestras ideas, JAMÁS puede ser removido... O si encuentran una manera de hacerlo, por favor denla a conocer) nos dicen a qué hora comer, a qué hora dormir, cuándo debemos sentirnos viejos, cuándo somos jóvenes... Toda nuestras vida gira alrededor del tiempo; de los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses...
¿Qué clase de vida llevamos? ¿Lo natural no sería comer cuando se tiene hambre y dormir cuando se tiene sueño? Exploto estos dos ejemplos porque son los más comunes y sencillos de comprender.
Tenemos 5 años y debemos ir al jardín; tenemos 15 y tenemos que estar en la edad del pavo; tenemos 20 años y debemos ir a la universidad; tenemos 25 años y tenemos que estar trabajando; tenemos 30 años y tenemos que estar casados; tenemos 40 años y ya tenemos que dejar de hacer deportes; tenemos 50 años y tenemos que ser abuelos; tenemos 60 años y tenemos que ser viejos con poca movilidad; tenemos 70 años y tenemos que esperar la muerte sin molestar a los demás... Millones de "reglas" estúpidas (que vaya a saber quién las inventó) van tomadas de la mano con el tiempo, una creación casi involuntaria del ser humano para sentirse en algún lugar, para sentir que sus recuerdos son reales y que su vida tiene un pasado y un futuro. El poder de este farsante llega tan lejos que incluso transforma las palabras que utilizo para nombrar su inexistencia: "fui", "soy", "seré"... El tiempo también manipula nuestro lenguaje, y eso hace muy pero muy complicado eliminarlo de nuestras vidas.
Vivimos pendientes de la dirección en que apuntan las manecillas del reloj y creemos que tenemos controlados todos los momentos, que hay cosas que ya hemos hecho y otras que estamos por hacer. Creemos que antes del presente estuvo el pasado y luego vendrá el futuro, pero estas dos entidades creadas por el tiempo son tan inexistentes como él. ¿Alguna vez han vivido el pasado? ¿O el futuro? ¿Alguna vez se salieron del presente para echarle un vistazo a lo que hicieron o estaban por hacer? De ese famoso triunvirato (pasado-presente-futuro), sólo existe la palabra del medio, porque a diferencia de "ahora" (palabra que puede ser considerada como su sinónimo), no guarda relación alguna con el tiempo, sino que en realidad se refiere al acto de "estar", de "ser"...
miércoles, 9 de mayo de 2012
¿Qué es el "amor"?
Siempre me pregunté qué es el amor. De niño la sociedad, la televisión y mis propios padres me forzaron a creer que era caminar de la mano con alguien, darse besos, abrazos, mirar el atardecer en una playa con la persona amada y cosas así. El tiempo pasó e ideas propias comenzaron a surgir en mi mente, así que hace unos años creí haber resuelto la incógnita: “Amor es encontrar en la felicidad ajena la propia felicidad”.
Sin embargo, aquella definición que inventé no bastó para conformarme durante mucho tiempo, así que luego le hice unos cambios: “Amor es desear y perseguir la felicidad ajena”.
Hoy, vuelvo a poner en el blanco de mi atención y mi crítica a esa segunda definición que formulé. Recién hoy se me ocurre dejar de divagar y colocar al “amor” en el lugar en el que tiene que estar, y juzgarlo como lo que es: una palabra.
Al parecer, la mayor parte de las fuentes concuerda en que Amor proviene del latín “amor”, que a su vez deriva de la raíz indoeuropea “amma” (voz infantil para llamar a la madre), más el sufijo –or (efecto o resultado).
Analizando esto, ¿qué clase de significado podemos otorgarle a la palabra? ¿“Resultado de llamar a la madre”? Si fuera así, podríamos interpretar a “amor” como un sinónimo directo de “nacer”, y automáticamente podríamos relacionarlo con “vida”, “existencia”, “vitalidad”.
Pero extendiéndonos un poco más, podemos descubrir que el sufijo –or también puede indicar una cualidad. Aún con este cambio, el significado de la palabra no se vería muy modificado. En todo caso, querría decir algo como “cualidad para llamar a la madre”. Además de “nacer”, “llamar a la madre” podría referirse también a un acto de cobardía o más bien a un pedido de ayuda. Con esto, podríamos formar más posibles definiciones::
• “Amor es la cualidad de nacer”: esto podría significar la capacidad de un “yo superior”, una esencia, algo como lo que llaman “alma”, que tiene la capacidad suficiente para nacer.
• “Amor es la cualidad de pedir ayuda”: podría referirse a una tendencia a pedir ayuda, a sentirse incapaz.
Llegar a otras definiciones sólo depende de la interpretación que le demos a “amma”, es decir, “llamar a la madre”.
Así, analizado de una manera extremadamente subjetiva, sólo puedo llegar a la conclusión de que el “amor es la fuerza, energía, reacción, razón, cualidad, situación, entidad, deidad, virtud, poder, ente, esencia, sustancia o naturaleza que permite que nazcamos y/o vivamos.”
Hace tiempo que venía pensando que el amor no tenía nada que ver con un sentimiento humano porque la idea era demasiado grande como para que podamos si quiera imaginarla. “Amar” es un verbo que le quedaba enorme incluso a las personas más evolucionadas.
Tal vez no sea la definición más literal, o incluso acertada, pero es a la que llego desde mi interpretación, desde el retorcido sitio desde donde veo al mundo y todo lo que sucede en él.
Aclaración: Que “amor” represente una especie de entidad o fuerza, no quiere decir que esta realmente exista, creer en ella depende absolutamente de nosotros.
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lunes, 30 de abril de 2012
Una Pregunta
Una vez iba caminando con un compañero de clases por la calle, ya no recuerdo a dónde íbamos, pero eso no es lo importante. El tema del asunto es una simple pregunta que salió improvisadamente de su cabeza:
—¿Qué hacés si Lucre entra a tu pieza y se te tira arriba?
«¿"Se te tira arriba"? Qué expresión más pendeja», pensé antes que nada.
Lucrecia era una amiga de mi hermana que según él estaba "buenísima", siempre decía que "nunca le había tenido tantas ganas a una mina". Sí, el tipo era un completo idiota (y creo que lo sigue siendo).
No lo hice esperar y respondí:
—La saco...
Hasta el día de hoy se sigue riendo de mi respuesta, y hasta el día de hoy me sigo preguntando por qué cada año vuelve más estúpido de las vacaciones.
Igualmente, creo que ninguno de los dos puede juzgar al otro... Yo jamás comprenderé por qué les gusta tanto el sexo, y ellos tampoco comprenderán por qué es que a mí me desagrada tanto...
—¿Qué hacés si Lucre entra a tu pieza y se te tira arriba?
«¿"Se te tira arriba"? Qué expresión más pendeja», pensé antes que nada.
Lucrecia era una amiga de mi hermana que según él estaba "buenísima", siempre decía que "nunca le había tenido tantas ganas a una mina". Sí, el tipo era un completo idiota (y creo que lo sigue siendo).
No lo hice esperar y respondí:
—La saco...
Hasta el día de hoy se sigue riendo de mi respuesta, y hasta el día de hoy me sigo preguntando por qué cada año vuelve más estúpido de las vacaciones.
Igualmente, creo que ninguno de los dos puede juzgar al otro... Yo jamás comprenderé por qué les gusta tanto el sexo, y ellos tampoco comprenderán por qué es que a mí me desagrada tanto...
sábado, 28 de abril de 2012
Terco y Abierto
Tercas y abiertas, así es como deberíamos ser todas las personas.
Tercas porque nada del mundo debería destruir las ideas y los valores que con tanto esfuerzo construimos, y abiertas porque aunque ya nos sintamos definidas siempre puede aparecer una nueva idea que complemente la que ya tenemos, la amplíe, la mejore, o hasta incluso (si cuenta con el poder suficiente) la sustituya -sí, sé que suena algo contradictorio-.
Si sólo somos tercas y en lugar de mantenernos abiertas nos mantenemos cerradas, seremos una caja helada de ideas congeladas que no pueden evolucionar ni desarrollarse.
Si nos mantenemos abiertas pero no somos tercas, nuestras ideas serán débiles y volarán lejos al instante en que otras aparezcan e intenten ocupar su lugar, seremos sólo un pasaje para los valores, que vendrán y se irán como si fueran huéspedes en un hotel.
Así que como personas debemos mantenernos seguras de quienes y cómo somos, sin importar cómo son los demás o cómo quieren que seamos, pero siempre siendo conscientes de que es imposible que ya lo hayamos pensado y analizado todo, y que en cualquier momento, desde el lugar, el tiempo y/o la persona más inesperada, puede golpearnos una idea mucho más razonable que la nuestra, y cambiarnos por completo; porque aunque seamos las más tercas, siempre nos mantenemos abiertas...
sábado, 25 de febrero de 2012
No Comer Carne Hoy
No creo que haga falta aclararlo, pero lo haré de cualquier forma. No me las quiero dar de experto ni de poseedor de la verdad absoluta, todo lo que escribo es lo que sale de mi mente, una pura idea mía...
He decidido dejar de comer carne hace no más de un año, y escribo esto porque he escuchado hablar a gente que no come carne, a "vegetarianos" y a gente que intentaba serlo. ¿Intentar ser vegetariano? Eso no existe. El no comer carne significa no comer carne, significa entender y comprender que no quieres que mantengan encerrado a un animal toda su vida para luego simplemente cortarle el cuello y ser llevado a un supermercado, donde tú lo elijirás...
He escuchado a personas decir "Voy a dejar de comer carne, pero de a poco". Esa persona claramente no comprende la vida, esa persona lo único que está persiguiendo es alguna recompensa "divina" o algo así por ser una buena persona. Esto es algo que debemos tener muy claro: cuando dejemos de comer carne, todos nuestros problemas continuarán, un perro nos morderá si quiere hacerlo, un toro nos embestirá si tiene que hacerlo, y un ladrón te asesinará por la espalda si quiere hacerlo. Ser buena persona no te librará de todas las desgracias de la vida, y según mi simple teoría, incluso te atraerá más desgracias, pero ese es otro tema.
No comer carne va más allá de "Yo no la como, que los demás hagan lo que quieran". ¿No seríamos hipócritas si vamos a comprarle un trozo de carne a otra persona? ¿Qué tal si le cocinamos una milanesa de ternera a alguien? ¿Qué sucede si alguien te pide que le alcances la sal o un cuchillo, y sabes que es para disfrutar de un trozo de algún animal? ¿Se lo pasas?
No comer carne no es sólo no comer carne, no comer carne es defender la vida, es intentar que los otros también vean que no importa qué tan superiores nos creamos, ellos también tienen derecho a una vida libre. Es saber lo odiosas que se ven las personas cuando lloran el asesinato de alguien más, cuando por ellos se asesinan animales a diario, aún teniendo miles de comidas diferentes.
Pero no comer carne también es preguntarse toda tu vida si realmente estás haciendo lo correcto. ¿Qué hay de las plantas? Ciertamente no tienen sistema nervioso por lo que no sienten dolor a la hora de ser desgarradas, y llevan vidas plenas hasta el final, porque no pueden trasladarse, pero, también tienen vida, ¿no?
Pensando en todo esto siempre llego a la conclusión de que la vida está sobre valorada, cualquier idiota puede acabar con tu vida en cualquier segundo. Vida... Vida... Vida... Pienso mucho en ella y en qué sucede cuando se termina o se pausa, si es que lo hace. Pienso todo el tiempo si algo que es tan frágil puede valer tanto, y si el hecho de ser frágil y hermoso es justamente lo que lo hace tan valioso. También pienso si vale la pena pensar tanto en algo cuya respuesta descubras o no, no cambiará nada...
En fin, creo que puedo llegar a la conclusión de que no me interesa si la vida es valiosa o no, sólo sé que es hermosa y que no quiero privar a nadie de ella...
domingo, 25 de diciembre de 2011
Quiero Vivir...
No sé. No sé qué hacer con mi vida, no sé si sólo estoy perdiendo el tiempo o si la vida se trata justamente de eso. No sé si estoy haciendo algo bueno por el mundo, no sé si mi existencia está ayudando o alegrando a alguien. No sé si estoy solo porque quiero, porque soy un idiota o porque me lo merezco (tal vez sea una mezcla de las tres).
Lo único que sé es que hoy hubo un corte en el servicio eléctrico, todo el pueblo se oscureció y pude disfrutar de un cielo estrellado pleno, como el que no veía desde hace ya mucho tiempo.
Entonces sí supe algo: que vale la pena soportarlo todo por esos segundos o minutos asombrosos, cotidianos o no, pero asombrosos y absolutamente fascinantes.
No importa qué tan duro, frío y seco sea el mundo humano, debo soportarlo porque sé que al final recibiré mi innegable recompensa de cada día: el Sol apareciendo desde el horizonte e iluminando toda la tierra, y unas horas después, otro resplandor mágico pero que hará descansar a mis pupilas luego de todo el brillo extremo del día, las estrellas. Porque en este mundo hay millones de cosas por las cuales no puedo permitir que la soledad me venza: ríos, montañas, mares, playas, glaciares, auroras boreales, arco iris, lluvias, acantilados, colinas, prados verdes, chocolate, café, manzanas, flores, cosas invisibles, e incluso personas, entre incontables cosas más.
No importa que no tenga otro par de ojos que me ayuden a ver el mundo o una mano que no me deje caer en la oscuridad por las noches, quiero exprimir la vida hasta dejarla completamente seca y comer inclusive su pulpa y su cáscara.
Quiero sorprenderme con cada amanecer y atardecer como si fuera el único que vi y veré en mi vida; quiero sentir y ver cosas asombrosas que marquen un antes y un después en mi memoria; quiero ir a lugares que nunca podría haber imaginado; quiero sentir el placer de estar vivo con cada uno de mis cinco sentidos…
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