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jueves, 24 de enero de 2013

Obsesión


No necesito que me ames. Al mirarte, tu reflejo se esculpe en la humedad de mis ojos, como una gran silueta de luz, y eso me basta para sentir que eres parte de mí.
No necesito que me ames. Al estar cerca de ti, cualquier brisa acerca amablemente la fragancia de tu piel y tu cabello hasta mí, y puedo dar una gran aspiración mientras cierro los ojos y lleno mis pulmones de ti, lo que oxigena y renueva mi sangre. Eso me basta para sentir que eres parte de mí.
No necesito que me ames. Puedo escuchar claramente tu voz, incluso cuando no me habla a mí, como una tierna y serena melodía que me hace sonreír, como un dulce y memorable susurro que crea escalofríos de encanto. Eso es suficiente para mí.
No necesito que me ames. Por las noches, tu idea viene a sanar mi insomnio, y sus dedos juegan suavemente con mis cabellos hasta que me quedo dormido. Pero luego sigue ahí, sonriendo a mi lado, hasta asegurarse de que despierte con una genuina sonrisa, como la suya. Eso me basta, en serio.
No necesito que me ames, porque te amo, y el amor es desinteresado, filántropo, altruista, se da sin esperar devoluciones o cambios equivalentes.
Con tu amable saludo cada mañana y tu cándida despedida cada tarde, es suficiente para mí, lo juro. Con rozar las puntas de tus dedos cada vez al alcanzarte algún objeto, es suficiente, en serio. Con verte acomodar ese persistente mechón tras tu oído, una y otra vez, es suficiente. Con saber que estás cerca de mí, a tan sólo unos pasos, y poder saltar a ayudarte si necesitas algo o poder correr a protegerte si estás en peligro, es mucho más que suficiente para mí… Es todo lo que necesito…

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Por qué?

  No sé cómo actuar, pienso demasiado. Por un lado siento que debo acercarme y mostrarle que es alguien importante para mí, pero por otro esa me parece una actitud arrogante, como si sintiera lástima por él y quisiera ocupar el papel de “persona bondadosa”. Me da asco eso. Sin embargo, si hago de cuenta que todo sigue igual, si continúo al margen de todo, siento que estoy defraudándolo, que estoy dejándolo creer que está solo.
  ¿Pero qué puedo hacer por él? Nada realmente. No tengo la solución a su problema, y de ahí viene que el acercarme ahora me parezca un acto desagradable y odioso de lástima.
  ¿Y por qué me preocupa tanto tomar una decisión? ¿Por qué me preocupa tanto hacerle saber que soy su amigo? Debe ser porque en realidad no lo soy, porque en realidad él no me importa, porque las malas personas siempre intentan aparentar ser buenas. Sé que soy una mala persona, de eso sí no tengo dudas.
  ¿Por qué pienso todas estas cosas? ¿Por qué tengo tanto tiempo y analizo tan fría y objetivamente todo? Ya entiendo por que la gente le teme tanto a la soledad. La soledad te hacer ver las cosas tal y como son, y las cosas tal y como son no son hermosas, ni lindas, ni agradables, ni aceptables, ni regulares, ni relativas… Son opacas, acerbas y frígidas…