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sábado, 26 de octubre de 2013

Quiero Pedirte Algo

  Ahora que estás aquí, a algunos centímetros frente a mí, con tus ojos distraídos absorbiendo mi mirada hasta el punto de desligarme de este mundo en el que estoy (o eso parece), mientras reflejan las nubes grises más allá del vidrio, e incluso la fría carretera por la que pasan los vehículos y sus ruidosas ráfagas, quiero pedirte algo, algo que necesito, quizá el algo que más necesito, y es que me lleves. No sé si es cerca, si es lejos, si es complicado llegar o si es imposible, pero quiero intentarlo. Llévame donde el viento pueda arrastrar hasta mí ese aroma que se esconde en tu cuello, bajo tu cabello; donde tus manos alcancen las mías y las aprieten con fuerza, como prohibiéndome cualquier intento de partir; donde tu voz flote en el aire para que el silencio no me aturda y el escándalo no me altere, formando las palabras de paz y ternura más convincentes del mundo, irrefutables; donde al cerrar los ojos pueda seguir viéndote, reconstruyendo en mi imaginación cada uno de tus encantos y de tus lindas imperfecciones mientras siento el calor que viene directamente desde ti cuando le muestras tu piel a mi piel; donde tu respiración renueve y oxigene también mi propia sangre al ingresar por mis oídos; donde pueda ver el mundo que queda atrapado en la humedad de tus ojos para luego escapar con la forma del brillo que más me gusta; donde pueda hablarte sin tener que desconfiar de si la luna te hace llegar o no mis palabras, o más importante, mis sentimientos; llévame a ese lugar hermoso que a veces es el mismo y a veces es distinto, pero siempre está a tu alrededor, recibiendo la bendición de tu compañía; llévame a donde estás o a donde quieras ir; llévame a donde vayas; llévame contigo.
  Por favor.

jueves, 24 de enero de 2013

Obsesión


No necesito que me ames. Al mirarte, tu reflejo se esculpe en la humedad de mis ojos, como una gran silueta de luz, y eso me basta para sentir que eres parte de mí.
No necesito que me ames. Al estar cerca de ti, cualquier brisa acerca amablemente la fragancia de tu piel y tu cabello hasta mí, y puedo dar una gran aspiración mientras cierro los ojos y lleno mis pulmones de ti, lo que oxigena y renueva mi sangre. Eso me basta para sentir que eres parte de mí.
No necesito que me ames. Puedo escuchar claramente tu voz, incluso cuando no me habla a mí, como una tierna y serena melodía que me hace sonreír, como un dulce y memorable susurro que crea escalofríos de encanto. Eso es suficiente para mí.
No necesito que me ames. Por las noches, tu idea viene a sanar mi insomnio, y sus dedos juegan suavemente con mis cabellos hasta que me quedo dormido. Pero luego sigue ahí, sonriendo a mi lado, hasta asegurarse de que despierte con una genuina sonrisa, como la suya. Eso me basta, en serio.
No necesito que me ames, porque te amo, y el amor es desinteresado, filántropo, altruista, se da sin esperar devoluciones o cambios equivalentes.
Con tu amable saludo cada mañana y tu cándida despedida cada tarde, es suficiente para mí, lo juro. Con rozar las puntas de tus dedos cada vez al alcanzarte algún objeto, es suficiente, en serio. Con verte acomodar ese persistente mechón tras tu oído, una y otra vez, es suficiente. Con saber que estás cerca de mí, a tan sólo unos pasos, y poder saltar a ayudarte si necesitas algo o poder correr a protegerte si estás en peligro, es mucho más que suficiente para mí… Es todo lo que necesito…

sábado, 3 de noviembre de 2012

Gravedad Difusa


  Se aleja. Se aleja el suelo de mí, y no puedo alcanzarlo con mis pies.
  Se acerca. El cielo se acerca y puedo sentir las nubes empapando mi piel.
 A la distancia, hasta las rocas más sólidas se curvan, y el mar más salvaje se calma, transformándose en una gran seda azul.
  El viento ensordece mis oídos y empieza a hacer frío. Ya no escucho la ciudad; no escucho a la gente ni sus ruidos; no escucho los vehículos ni las alarmas; no escucho ni a las aves ni a las olas.
  Lentamente, el aire se acaba y el fragor del viento también desaparece.
  La gravedad se hace difusa.
  Estoy solo, completamente solo en medio del silencio. Estoy completamente solo en medio de la más vasta y profunda oscuridad, rodeado de puntos destellantes. Estoy completamente solo en medio del abismo.
  Soy libre, floto relajadamente hacia donde quiero. No tengo un lugar a dónde ir, no tengo un lugar al que regresar. Soy libre, finalmente soy libre.


domingo, 21 de octubre de 2012

Tami


Apareces en medio de la noche como un suspiro desesperado que intenta diluir la soledad, y lentamente vas transformándote en un sueño del que jamás quisiera despertar, pero que sólo me suelda un poco más a la realidad. Tengo la sensación de que me miras desde cada estrella, desde cada rayo de luna y de Sol, desde cada flor, y desde cada cosa hermosa que encanta mi mirada, por que con ellas regresas a mi mente. Es que estás aquí y allá, manipulando mis pensamientos sin piedad ni descanso…