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lunes, 29 de octubre de 2012

Suéñame

  Sólo quería hacerla sonreír, quería que fuera feliz. Caminé a su lado con mi mano sobre su hombro, sujetándola y protegiéndola para que no se desviara de su camino, para que no huyera de sus propios sueños. Subimos y nos arrodillamos. La coloqué frente a mí, y sin apartar mis pupilas de las suyas, le dije que cantara. No importaba qué, sólo que cantara lo que ella quisiera cantar. Pero ella se veía temerosa. La rodeé con mis brazos y sentí la suavidad de su piel y de su vestido de pliegues rosa. Ella también se aferró a mí, y pude disfrutar el fresco aroma de su cuello, con los ojos cerrados. Mientras finalmente se atrevía a cantar, empezamos a bailar muy suavemente, sin despegar las rodillas del suelo, balanceándonos serenamente. Bailamos cada segundo de su canción, abrazados y sonrientes; incluso continuamos bailando cuando la música acabó. Nadie nos vio, nadie aplaudió. Parecíamos dos locos completamente fuera de lugar, y tal vez lo éramos, pero ella ya no podía dejar de sentirse feliz, porque había cumplido su sueño.


sábado, 29 de septiembre de 2012

No Odio Este Lugar

  Cuando salgo muy temprano en la mañana a hacer ejercicio, y camino por las calles vacías y oscuras, con el cielo aún negro y las estrellas sobre mí, me doy cuenta de que no odio este lugar.
  Cuando termino de correr, doy una pequeña vuelta con los primeros rayos de luz tocando los árboles, las nubes rosas y naranjas, amenazando a Venus y a las últimas estrellas que pronto desaparecerán. Entonces siento el fresco de la mañana, y la tranquilidad de un pequeño poblado en el que todos están durmiendo sin molestar a nadie, y tal vez soñando…
  Cuando aún es temprano y los pendejos no salen a hacer ruido con sus motos, ni los demás vehículos infestan el aire con sus emanaciones, ni la gente anda gritando por la calle, ni hay caras largas o miradas indeseadas, me doy cuenta de que en verdad este es un lugar puro, como cualquier otro rincón de la Tierra, y es imposible odiarlo.
  Cuando toda la gente está refugiada en sus casas, como si no existiera, es fácil darse cuenta que no odio este lugar, sino que odio la transformación que sufre cuando se infecta de personas desinteresadas y llenas de un extraño resentimiento que jamás podré entender…
  No importa lo que pase, ni cuánto me duelan los negativos cambios que llegan con el tiempo, luego de vivir tanto tiempo aquí, de haber crecido entre sus árboles y bajo su calcinante y brillante Sol, de haber atravesado siestas enteras en las calles con mis amigos, no puedo dejar de sentir que este es mi hogar…


sábado, 15 de septiembre de 2012

La Estrella Más Hermosa

  Hace ya un tiempo mi profesora de EDI pidió que hiciéramos cuentos para niños, porque en un proyecto de aprendizaje-servicio estamos armando algunos libros para dárselos a algunos jardines de infantes del pueblo.
  Yo escribí tres: uno acerca de una misteriosa puerta que no debía ser abierta por nada del mundo, otra sobre un campesino que quería matar una de sus ovejas para el almuerzo, y este, el de una estrella que quería dejar de brillar.
  Un 40% de las ilustraciones las he retirado de Internet, pero el resto de los dibujos y ediciones fueron hechos por mí, con el photoshop.