Ella no entendía a las estrellas, no entendía el canto de sus luces. Su piel no sabía jugar con una brisa, ya sea matutina o nocturna, y si su cabello, de casualidad, empezaba a hacerlo, a ella no le interesaba. Tampoco le importaba si su voz se mecía lentamente por el aire hasta empujar una sonrisa a mi rostro, y me invitaba a descansar, o si llegaba alterada a inquietar mis oídos. Ella no creía que la profundidad de sus pupilas llegara hasta su alma, o hasta la mía, ni que sus ojos tenían el derecho de robarse cualquier luz sólo porque tenían el deber de dejarla ir otra vez, y regalársela a alguien más. Ella no sabía lo que era un paseo, simplemente usaba sus piernas, llevaba un pie adelante, y luego adelantaba al que había quedado atrás; eso era todo. Ella no sabía que la magia existe, y por lo tanto, tampoco sabía que hay que liberarla de los sitios donde se esconde, y mucho menos sabía que una vez liberada, la magia entabla una lucha contra el tiempo, y siempre le gana. Ella no creía en los sueños, pensaba que la energía provenía simplemente del dormir, y una vez que despertaba no había nada más que lo que había. Ella no sabía la libertad, tenía más fe en las miradas ajenas que en las suyas, y creía que lo que sentía era sólo eso, sentimientos que pertenecían a su interior y allí debían quedarse. Ella no sabía que la lluvia limpiaba mucho más que los tejados, ni que un par de chaparrones podían descubrir la vida que había quedado cubierta bajo los años. Ella no sabía que se podía amar sin tocar, soñar sin dormir, sentir sin razón, dar sin devoluciones, entregarse sin perderse, llorar sin sufrir; ni que se podía herir sin intención.
Aún así, o quizá por eso, él la amaba.
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viernes, 12 de diciembre de 2014
jueves, 5 de diciembre de 2013
Lo Intento
Usted está poseída. Poseída por las cosas que cree poseer,
por su necesidad de poseerlas, por su miedo a dejar de poseerlas y tener que
ver la vida cara a cara, desnuda, pura. Está poseída por el miedo al futuro y a
sus inciertas y malas posibilidades, por el miedo a las enfermedades que no
tiene, a los males que no la acosan. Está poseída por todas esas mentiras que
alguna vez uno o varios tontos nos hicieron creer.
Yo, en cambio, prefiero andar ligero, para no sobrepasar
mis capacidades y poder controlarme, para poseerme, porque sólo si me poseo
puedo entregarme (“uno no puede dar lo que no tiene”), y en la entrega está la
felicidad, aunque los insalubremente egoístas, los engañados, no puedan o no
quieran creerlo.
Si me poseo, puedo entregarme a todas aquellas cosas y
personas que me hacen bien, que amo, que me protegerán a mí y a mi felicidad,
con las que quiero compartir y compartirme.
Sólo si me poseo puedo entregarme a la calidez de la luz
del Sol, a la frescura de la brisa, a la suavidad de una mano, o a la ternura
de cualquier otra caricia; sólo si me poseo puedo entregarme a la compañía de
un amigo; sólo si me poseo puedo entregarme a la belleza del arte, de la
naturaleza, a la sublimidad de la música, al encanto del vuelo de las aves, a
la inmensidad del cielo, al sostén de la tierra y la hierba, a la
majestuosidad, la magia, los milagros, la realidad que nos rodea en todo
momento; sólo si me poseo puedo recibir y proteger todo lo que los demás deseen
entregarme.
Y no se engañe otra vez, usted no se ha entregado a todas
esas cosas que tiene (al menos no conscientemente), porque no las ama, sino que
las necesita, y por eso las tiene, porque le mintieron que las necesitaba, y
usted lo creyó, quizá porque consideraba que era más fácil y cómodo tomar estas
cosas en lugar de salir en búsqueda de las que ama (o esa quizá es otra de las
mentiras que le hicieron creer), o simplemente porque estaba algo distraída, y
ahora sólo necesita sentarse a pensar un poco mejor las cosas.
No se preocupe por abarcarlo todo, por asegurarse un futuro
que alguna vez quizá podría llegar, porque lo único que realmente puede poseer
es este mismo instante (el único que existe, pues los demás son en realidad
recuerdos o meras suposiciones), sus pensamientos, sus sentimientos, y sus sensaciones…
Eso es todo lo que el Universo le da, lo que nos ofrece a todos (parece poco, y
quien sabe, quizá lo es, pero es lo más hermoso, y por ello, lo más valioso y
lo más importante), pero está en usted aceptarlo, tomarlo y disfrutarlo, o
ignorarlo y dejarlo ir, intentando cambiarlo por algo más, algo que existe,
pero que no es real...
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domingo, 29 de septiembre de 2013
Llévame
En ese momento en que tomas mi muñeca, dejo de ser yo.
Miro sorprendido tus pupilas uniéndose a las mías, y me disuelvo en ese roce
tibio y suave que tus dedos me regalan casi sin darse cuenta. Mis pensamientos
desaparecen de mi mente en una especie de somnolencia, pero en ningún otro
instante me siento tan despierto o consciente de que estoy en la realidad.
Con ese pequeño gesto me llevas hasta ti, y no ofrezco
ninguna clase de resistencia o vacilación, me entrego completamente a ti, como
una hoja que ya perdió su puesto en el árbol y viaja por el aire según los
encantos de la brisa, porque no tengo un lugar que me esté llamando o alguno
que esté esperándome, un lugar al cual quiera ir, pero todos los lugares serán
el lugar más hermoso si eres tú quien me lleva ahí.
Si tomas mi muñeca te vuelves mi única alternativa, mi
único camino, y puedo seguir cada uno de tus pasos porque eres la única persona
a la que quiero querer mientras aún pueda querer a alguien, la única persona a
la que quiero extrañar cuando suelte mi muñeca.
Quiero aprovechar este instante mientras dure, porque
cuando se vaya tal vez regrese lo suficientemente tarde como para no
encontrarme…
viernes, 31 de mayo de 2013
¿Vale la pena ser vegetariano?
Esta es una pregunta personal que yo me
hago a mí mismo, y por lo tanto, la respuesta es también personal. No pretendo
estar formulando ninguna verdad universal o algo por el estilo, ya que todos
percibimos la realidad de una manera diferente. Pero aún así soy consciente de
que mi punto de vista puede ser el mismo (o muy similar) que el de muchas otras
personas, y por lo tanto esta reflexión que me siento a hacer en soledad y
tranquilidad puede servirles a ellas también. Para otras, todo lo que estoy a
punto de escribir será sólo un montón de palabrería surgida de alguien con poco
que hacer, o nada más que una opinión inválida, o un criterio equivocado y ya.
Creo que el
primer punto que debo aclarar antes de empezar a responder esta pregunta, es
cuál es la “pena” de ser vegetariano, ya que, hablando teóricamente, en
realidad se trata de una dieta más adecuada para el organismo humano, debido a
que posee más variedad de nutrientes1 y es mucho más liviana2
que la dieta omnívora, la cual es mucho más popular.
Sin embargo,
teniendo en cuenta la vida en sociedad de la actualidad, ser vegetariano sí
lleva consigo algunas cargas que hay que soportar. Por ejemplo, gran parte de
los productos industrializados son realizados con grasa animal, y es suficiente
con leer sus ingredientes para darse cuenta; por lo tanto, la variedad de
productos a los que se puede acceder siendo vegetariano se reduce
drásticamente.
Además, a la hora
de festividades o situaciones especiales con reuniones sociales, la carne nunca
falta a la hora de la comida, y de cierta manera uno debe “excluirse” de la
gran mayoría, porque se quiera o no, no compartir el ámbito alimenticio del
resto es excluirse. En estas situaciones es cuando más extraño se siente uno, y
piensa cosas como “vaya, yo no como carne pero todas estas personas sí lo
hacen… ¿cuánto vale mi intención entonces?”.
Si consideramos
que muchos siguen una vida omnívora hasta la adultez, y luego por alguna razón
deciden hacerse vegetarianos, deben enfrentar un drástico proceso de cambio en
su forma de vida, y creo que todos sabemos lo difícil que es para las personas
cambiar hábitos diarios tan arraigados. Y si uno decide convertirse durante la
adolescencia, es muy posible que deba esforzarse el doble, pues al convivir con
su familia debe “luchar” contra ella, contradecirla a diario, y reafirmar cada
día su decisión3.
Y en cualquiera
de los dos casos, debido a la conversión y a haber llevado una vida omnívora
hasta la misma, muchas personas pueden sufrir ineficiencias nutricionales que
deben arreglar con suplementos4.
Otra cuestión es
que si se vive en una zona poco globalizada (como una zona rural o poblados
pequeños), conseguir una variedad saludable de alimentos vegetales es realmente
complicado, por no decir imposible, y sí o sí te ves forzado a tener que ir a
la ciudad para conseguirlos, por lo que tu modo de vida se encarece
económicamente. También hay posibilidades de que incluso viviendo en la ciudad
comer se te haga más costoso en términos de dinero si llevas una dieta
vegetariana, pero no siempre es el caso.
Ni hablar de si
realmente te encanta el sabor de la carne, pero debes renunciar a ella para
sentirte bien contigo mismo y/o con el resto de la vida. Esa también es una
“pena” válida.
Y bueno, creo que
esas son las principales “penas” o contras de ser vegetariano en un mundo
claramente omnívoro. Ahora sí puedo pasar a analizar el siguiente aspecto:
¿Favorece
realmente al resto de los seres vivos que yo me haga vegetariano?
Hay innumerables
seres vivos en la Tierra, que van desde los microorganismos como bacterias
unicelulares hasta hongos pluricelulares y vegetales complejos; claramente,
también los animales entramos en el grupo, y es realmente imposible no atentar
contra la vida de ninguno, ya que muchos de ellos atentan contra la nuestra. Es
sencillamente imposible no ser un asesino, ya que así es como funciona el
Universo, y para sobrevivir, como la palabra lo indica, debemos “sobreponernos
a la vida”. Por ejemplo, incluso aunque decidamos tener una vida muy corta
alimentándonos a base de arcilla u otras sustancias inertes, cada vez que
alguna bacteria nos enferme o ingrese a nuestro cuerpo, nuestro organismo la
eliminará sin siquiera pedirnos permiso (si es capaz de hacerlo, claro).
Entonces, ¿sirve
de algo ser vegetariano si en realidad no se puede dejar de ser un asesino, y
de una u otra manera te llevarás vidas que no te pertenecen? Aunque sea
inevitable dejar de ser un asesino, sí podemos influir en la cantidad de
víctimas que nos convierte en tal. Es decir, podemos reducir esa cantidad si lo
deseamos y nos esmeramos.
Pero… ¿no comer
carne realmente disminuye la cantidad de muertes? Esta es una pregunta muy
interesante:
Supongamos que
existen sólo dos alternativas de alimentos, comes carne de cerdo o comes
zanahorias, y debes consumir medio kilogramo de alimento al día para sobrevivir.
En promedio, los cerdos pesan 85kg, pero quitándole el esqueleto y otras partes
no comestibles, hagamos de cuenta que su peso se reduce a 30 kilogramos ; y las
zanahorias pesan en promedio 150g cada una (siendo su totalidad comestible),
pero supongamos que tres zanahorias grandes llegan a pesar el medio kilogramo
diario que se necesita. Entonces, con la muerte de un cerdo podríamos vivir
durante 60 días, pero con la muerte de una zanahoria no podríamos ni siquiera
consumir lo necesario para alimentarnos bien un día; necesitaríamos tomar 180
vidas de zanahorias para alimentarnos los 60 días en que logramos alimentarnos
tomando la vida de un cerdo. Al buscar otros ejemplos, nos daremos cuenta de
que es increíblemente mayor la cantidad de muerte que genera una dieta
vegetariana que la que genera una dieta carnívora u omnívora.
Cierto, podríamos
alimentarnos sólo de partes de vegetales que extraigamos de una planta sin
asesinarla (como las frutas, por ejemplo), pero nuestra dieta sería sumamente
pobre y deficiente nutricionalmente, y eso nos llenaría de problemas, evitaría
que estuviéramos saludables.
Sin embargo, no
podemos detenernos aquí, porque la vida no sólo se trata de “cantidad”, sino
también de “calidad”. ¿Cuál ha sido la calidad de ese único cerdo que nos
alimentó durante 60 días? Ha vivido en cautiverio durante toda su existencia,
con poco espacio en el cual moverse, posiblemente siendo sometido a dolorosos
procesos como la marcación y el control de su hocico mediante un anillo,
alimentándose de manera deficiente con comida rica en grasas que no lo nutría
como debería haberlo hecho, condenado desde un principio a ser comida sin
posibilidades de cambiar su destino, posiblemente sufriendo una muerte dolorosa
y quizás hasta lenta. En cambio, la vida de aquellas 180 zanahorias, ¿cómo fue?
Para los vegetales, no hay diferencia entre una vida de cautiverio o una en
estado salvaje, y sin embargo podemos decir que quizás viven mejor en
cautiverio pese a también estar destinadas a ser comida: reciben cuidados y
atenciones que le aseguran su bienestar y como hasta donde se sabe no tienen
sistema nervioso, son incapaces de sufrir el dolor (y quién sabe, quizá ni
siquiera sepan que están vivas o que existen).
Entonces, creo
que este último punto es el verdaderamente crucial, el que inclina la balanza
hacia uno de los dos lados, porque me parece que es mejor vivir un día feliz
que un año padeciendo, por decirlo de alguna manera.
Sin embargo, creo
que aún podría hablar de un asunto más antes de formular la respuesta, y este
se trata de los beneficios de ser vegetariano: es cierto, no recibirás ninguna
recompensa por parte de un ser superior o algo por el estilo a causa de
respetar el bienestar de tantos seres del Universo, y si bien tendrás una
alimentación más balanceada y saludable, eso no te garantizará un mejor estado
físico que el de cualquier otra persona que sí coma carne, pero si sientes algo
de amor por este mundo (aún con todas sus cosas horribles) y por lo maravilloso
que es tener la capacidad y la oportunidad de vivirlo, te aseguro que sentirás
algo plenamente gratificante en tu interior, que te hará sonreír solo cada vez
que pienses en ello…
Sí, vale la pena
ser vegetariano.
1El
valor nutritivo de la carne es frecuentemente sobrevalorizado, y por esa razón,
muchos dejan de comer gran variedad de alimentos (como frutos secos, legumbres
y semillas) pensando que con comer carne es suficiente.
2Me
refiero a que el sistema digestivo digiere mucho más fácilmente los alimentos
de origen vegetal, y por eso se reciben los nutrientes con mayor velocidad, y
se agiliza todo el proceso metabólico y fisiológico. La carne, por ejemplo,
tarde entre cinco y seis horas en digerirse, y eso puede llevarnos a sentirnos
“pesados” o “llenos” mucho tiempo, y por ende comer menos de lo adecuado.
3Muchos
adolescentes deben incluso cocinarse a parte del resto de los miembros de la
familia, cuando esta decide no apoyar ni siquiera en lo más mínimo su decisión,
y de esa manera uno realmente se siente solo, aislado.
4Con
el tiempo, el cuerpo humano también se adapta y se acostumbra a todo, así que
después de llevar una vida omnívora, cuando deja de recibir carne
repentinamente, puede tener algunas malas reacciones. Debido a esto se
recomienda que la conversión sea gradual y lenta, para ir preparando al cuerpo,
aunque aún así las posibilidades de daños colaterales no desaparecen por
completo.
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sábado, 3 de noviembre de 2012
Gravedad Difusa
Se aleja. Se aleja el
suelo de mí, y no puedo alcanzarlo con mis pies.
Se acerca. El cielo se
acerca y puedo sentir las nubes empapando mi piel.
A la distancia, hasta
las rocas más sólidas se curvan, y el mar más salvaje se calma, transformándose
en una gran seda azul.
El viento ensordece mis
oídos y empieza a hacer frío. Ya no escucho la ciudad; no escucho a la gente ni
sus ruidos; no escucho los vehículos ni las alarmas; no escucho ni a las aves
ni a las olas.
Lentamente, el aire se
acaba y el fragor del viento también desaparece.
La gravedad se hace
difusa.
Estoy solo,
completamente solo en medio del silencio. Estoy completamente solo en medio de
la más vasta y profunda oscuridad, rodeado de puntos destellantes. Estoy
completamente solo en medio del abismo.
Soy libre, floto
relajadamente hacia donde quiero. No tengo un lugar a dónde ir, no tengo un
lugar al que regresar. Soy libre, finalmente soy libre.
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