domingo, 26 de febrero de 2012

Un Golpe en la Noche

 Esta mañana, hace nada más que unos minutos, tuve un sueño realmente extraordinario. Un sueño muy largo, tal vez el más largo que he tenido nunca. Un sueño que parecía no terminar jamás y que cuando me hizo despertar me llevó a sentarme en la cama, analizar el lugar en el que me encontraba y suspirar aliviado. Pese a que me costó darme cuenta, sí había sido un sueño.
 Muchas personas podrían haberlo llamado "pesadilla" porque estuvo repleto de sucesos traumantes y escenas horrible, porque me hizo llorar, pero no parecía una pesadilla. Jamás tengo pesadillas, o al menos nunca se me ocurrió llamar así a alguno de mis sueños.
 Este sueño provocó todo un terremoto en mi mente, que si bien quizás no derribó todas mis ideas, ha dejado sostenidas por un solo ladrillo a muchas.
 Fue una verdadera experiencia de vida, y tal vez el golpe que necesitaba para volver a creer en el amor; para volver a creer en lo bueno que es tener una mano que tomar cuando estás a punto de caer al vacío; en que además de ser únicos e irrepetibles, también somos irreemplazables; en que el tiempo no es tan poderoso como para diluir sentimientos y recuerdos tan profundos...

sábado, 25 de febrero de 2012

No Comer Carne Hoy

 No creo que haga falta aclararlo, pero lo haré de cualquier forma. No me las quiero dar de experto ni de poseedor de la verdad absoluta, todo lo que escribo es lo que sale de mi mente, una pura idea mía...
 He decidido dejar de comer carne hace no más de un año, y escribo esto porque he escuchado hablar a gente que no come carne, a "vegetarianos" y a gente que intentaba serlo. ¿Intentar ser vegetariano? Eso no existe. El no comer carne significa no comer carne, significa entender y comprender que no quieres que mantengan encerrado a un animal toda su vida para luego simplemente cortarle el cuello y ser llevado a un supermercado, donde tú lo elijirás...
 He escuchado a personas decir "Voy a dejar de comer carne, pero de a poco". Esa persona claramente no comprende la vida, esa persona lo único que está persiguiendo es alguna recompensa "divina" o algo así por ser una buena persona. Esto es algo que debemos tener muy claro: cuando dejemos de comer carne, todos nuestros problemas continuarán, un perro nos morderá si quiere hacerlo, un toro nos embestirá si tiene que hacerlo, y un ladrón te asesinará por la espalda si quiere hacerlo. Ser buena persona no te librará de todas las desgracias de la vida, y según mi simple teoría, incluso te atraerá más desgracias, pero ese es otro tema.
 No comer carne va más allá de "Yo no la como, que los demás hagan lo que quieran". ¿No seríamos hipócritas si vamos a comprarle un trozo de carne a otra persona? ¿Qué tal si le cocinamos una milanesa de ternera a alguien? ¿Qué sucede si alguien te pide que le alcances la sal o un cuchillo, y sabes que es para disfrutar de un trozo de algún animal? ¿Se lo pasas?
 No comer carne no es sólo no comer carne, no comer carne es defender la vida, es intentar que los otros también vean que no importa qué tan superiores nos creamos, ellos también tienen derecho a una vida libre. Es saber lo odiosas que se ven las personas cuando lloran el asesinato de alguien más, cuando por ellos se asesinan animales a diario, aún teniendo miles de comidas diferentes.
 Pero no comer carne también es preguntarse toda tu vida si realmente estás haciendo lo correcto. ¿Qué hay de las plantas? Ciertamente no tienen sistema nervioso por lo que no sienten dolor a la hora de ser desgarradas, y llevan vidas plenas hasta el final, porque no pueden trasladarse, pero, también tienen vida, ¿no?
 Pensando en todo esto siempre llego a la conclusión de que la vida está sobre valorada, cualquier idiota puede acabar con tu vida en cualquier segundo. Vida... Vida... Vida... Pienso mucho en ella y en qué sucede cuando se termina o se pausa, si es que lo hace. Pienso todo el tiempo si algo que es tan frágil puede valer tanto, y si el hecho de ser frágil y hermoso es justamente lo que lo hace tan valioso. También pienso si vale la pena pensar tanto en algo cuya respuesta descubras o no, no cambiará nada...
 En fin, creo que puedo llegar a la conclusión de que no me interesa si la vida es valiosa o no, sólo sé que es hermosa y que no quiero privar a nadie de ella...

miércoles, 8 de febrero de 2012

Humanidad ...

 Esta mañana, en la provincia de Buenos Aires, un hombre francés salió de su hotel a las 8:00. 
 Su nombre ya no interesa, pero su edad era de 52 años. 
 Él había venido de vacaciones a este hermoso país llamado Argentina con dos compañeros más, pero ellos regresaron a Francia. Era geólogo y sus pasiones eran el buceo, la naturaleza, la vida silvestre y la fotografía; cosas maravillosas tanto de forma individual como combinadas. Además, trabajaba con el departamento de medio ambiente de Haut-Rhin.
 Bueno, como les decía, esta mañana, luego de despedir a sus compañeros, salió por la ciudad de Buenos Aires con su cámara para recorrerla y tomar fotografías. Luego tenía previsto encaminarse hacia el sur, a la helada y colorida Patagonia, pero eso ya no podrá ser: Cuando se encontraba tomándole una fotografía al Monumento a los Caídos en Malvinas, en la Plaza San Martín, una persona (¿?) se acercó a él y lo apuñaló para quitarle... la puta cámara fotográfica...
 Y ya no sé cómo seguir esto...
 Una puta cámara fotográfica... 52 años vividos; tal vez unos 30 por vivir... Y una puta cámara fotográfica...
 Cuando empecé a escribir esto, tenía planeado describir muy lenta y certeramente todo lo que debería hacérsele a esa persona (¿?) que treinta metros después de apoderarse de la cámara caminaba muy tranquilamente revoleando la correa de la misma, como si el mundo hubiera sido creado para él, pero ya no quiero escribir eso; Ahora estoy lleno de lágrimas y con la nariz chorreando, sólo quiero decir "Basta, esto está mal...", sólo quiero saber y pensar qué es lo que puedo hacer para cambiar esto, sólo quiero lograr hacerme creer que realmente puedo cambiarlo. Ya no me importa ni cómo ni por qué llegamos a esto, sólo quiero decir "Basta, esto está mal...", sólo quiero qué pare.
 ¿Qué podemos hacer? ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué es lo que vamos a hacer?

 PD: Una de las cosas que más le gustaba era fotografiar insectos...


lunes, 6 de febrero de 2012

Hoy he tenido uno de esos sueños de los que jamás querrías despertar... Abres los ojos y te quedas mirando el techo decepcionado...

jueves, 19 de enero de 2012

Lo Más Cerca del Cielo...

 Encontré un colibrí tirado en el concreto de mi quincho mientras escuchaba música. Primero creí que estaba muerto, pero tras unos segundos de mirarlo empezó a aletear y aletear pero sin poder despegarse del suelo.
 Era verde; sus plumas brillaban de manera fascinante y sus diminutos ojos eran completamente negros, con un casi invisible punto brillante. Pero del brillo de sus plumas no me percaté al principio, pues estaba  completamente enredado en telas de araña.
 Primero estaba inseguro en tocarlo. Siempre fui y soy un poco miedoso con los animales, después de todo, yo no confiaría en un humano, pero, ¿qué daño podría hacerme un colibrí? Y bueno, yo soy así.
 Lentamente le acerqué mi dedo índice y empecé a acariciarle la espalda. Era tan suave como lo había imaginado, y también muy frágil. Pasaba mi dedo muy relajadamente, temía poder herirlo si lo hacía más fuerte o más rápido. Él se mantenía inmóvil mientras yo lo tocaba, y podía ver cómo su pequeño pecho se inflaba y se desinflaba mientras respiraba, eso fue asombroso.
 Me arrodillé en el suelo y empecé a sacarle lentamente las telas de araña que mantenía atadas sus patas. Debía ser muy pero muy cuidadoso, porque al estirar también lo estiraría a él. Era extremadamente frágil (debe ser que todos los colibríes son así). Entonces tomaba con la mano izquierda la "base" de la tela de araña, y con la otra el resto, y así logré quitársela de ahí.
 Una vez que sintió libres sus patas volvió a aletear y aletear, pero tampoco pudo despegar. El problema no estaba en la tela de araña, quizá se había fracturado o algo así al caer.
 Finalmente lo tomé y lo puse sobre mis manos. Era tan liviano... Podrían ponerlo sobre mi cabeza, mi mano, mis hombros o mis pies sin avisarme, y yo ni me daría cuenta.
 Lo llevé hasta una mesa y allí comencé a sacarle las telas de araña que le quedaban alrededor de su pico y su cabeza. Cuando casi había terminado de sacársela, volvió a aletear, y entonces, de repente, dejó de hacerlo y quedó con sus alas hacia arriba. No sé si fue un paro cardíaco o qué, pero dejó de moverse y el asombroso ciclo de la respiración que podía ver en su pecho ya no estaba ahí.
 En ese momento, aunque ni yo pueda creerlo, me sentí mal. Me sentí mal por no haberlo salvado, aunque sepa que no tengo ninguna facultad ni conocimiento para hacerlo, aunque sepa que ni siquiera tenía la necesidad o la obligación de hacerlo. Me sentí mal por la impotencia de no saber si ya había dejado de sufrir y podía disfrutar o si sencillamente había dejado de existir. Me sentí mal porque realmente quería ver que huyera despavorido de mí, totalmente recuperado, moviendo sus alas a toda velocidad y emitiendo ese agudo y hermoso sonido que emitió durante unos segundos cuando estaba en el suelo. Hasta ahora me pregunto qué habrá estado diciendo. 
 Así de frágil y fugaz es la vida, está aquí un segundo, y al otro desaparece.
 No creo en los rituales y sinceramente siento que importa muy poco o nada lo que le pasa a tu cuerpo una vez que muera, pero quería hacer "algo especial" con él. Pensé en enterrarlo, pero inmediatamente me di cuenta que su lugar eran el aire y las flores, así que fui a la planta de mamón de mi patio (un lugar donde casualmente veo colibríes revoloteando), y subí al muro que está al lado; busqué la bifurcación de ramas más alta que podía alcanzar incluso desde allí, y lo recosté. Eso es lo más cerca del cielo que puedo llevarlo...

miércoles, 11 de enero de 2012

Un Lugar Salvaje Y Hermoso

 He realizado un pequeño viaje con algunos contratiempos, muchos contratiempos, pero el punto es que vi una de esas cosas que quedan clavadas en tus recuerdos como un rubí; pasé uno de esos momentos en los que piensas "ojalá esto no termine siempre".
 Pese a la abundancia de arco iris, no era un lugar tierno y lindo, era un lugar salvaje y hermoso.
 Caminas por el medio de la selva, absolutamente rodeado por sus árboles, sus animales y sus sonidos (o tal vez deba decir "su música"). Pero no quiero dar muchas vueltas y convertir una carrera de 100 metros llanos en una maratón, así que: 
 Finalmente llegas allí, a la cúspide de su belleza y lo asombroso.


 Toneladas de agua cayendo hasta de 80 metros, emitiendo ese sonido que implora respeto, al igual que su apariencia.


 Pese a ser un lugar más de la Tierra, propiedad total de TODOS, o mejor dicho, DE NADIE, está privatizado y como todo lugar turístico estarás rodeado de gente. Demasiada gente. Pero cuando llegas al final del camino y ves, oyes y sientes a las inmensas cataratas caer en lo que parece un simple vacío, toda la gente a tu alrededor desaparece. Sólo quedas tú, el agua y los arco iris, como si la Tierra estuviese diciéndote "Es hora de tener un momento a solas, nosotros dos... ¿no?".
 Generalmente los humanos somos así, todo lo que es mucho más grande que nosotros y/o brilla nos asombra. Por eso las estrellas son tan populares.
 Y si lo analizas, puedes pensar que es algo estúpido, porque es demasiado simple para ser asombroso. Es decir, es sólo agua cayendo, lo mismo que vemos todos los días cuando abrimos una llave de agua, con la única diferencia de que estamos hablando de magnitudes bastante más grandes.
 Pero también puedes analizarlo desde otro punto de vista, y te parecería aún más asombroso. Ahora me refiero a todos los procesos físicos y químicos que tuvieron que suceder para que estas cataratas se formen (desde la creación del mismo Universo, de nuestro planeta, del oxígeno y el hidrógeno, hasta el movimiento tectónico y la erosión), y toda la vida y diversidad que alberga, todo lo que esta necesita para sobrevivir y lo frágil que en realidad es.
 La vida es simple y complicada, absolutamente repleta de contrastes y verdades que no concuerdan entre sí. Todo depende únicamente de quién la mire, cuándo la mire, y desde dónde la mire...


 Si tienes la oportunidad de conocer este o cualquiera de los extremadamente hermosos lugares de la Tierra (como los acantilados de Moher, los Alpes o el Salto Ángel), no dudes ni un segundo, y empaca YA...

miércoles, 4 de enero de 2012

30 Fotografías de Flores...

 En el mes de noviembre del año pasado, tuve la oportunidad de conocer dos lugares encantadores en la ciudad de Buenos Aires: el Jardín Japonés (un verdadero lugar de ensueño) y el Rosedal...
Quiero compartirles algunas de las fotografías que les tomé a las flores de ambos lugares.
Espero que les gusten...































domingo, 25 de diciembre de 2011

Quiero Vivir...

 No sé. No sé qué hacer con mi vida, no sé si sólo estoy perdiendo el tiempo o si la vida se trata justamente de eso. No sé si estoy haciendo algo bueno por el mundo, no sé si mi existencia está ayudando o alegrando a alguien. No sé si estoy solo porque quiero, porque soy un idiota o porque me lo merezco (tal vez sea una mezcla de las tres).
 Lo único que sé es que hoy hubo un corte en el servicio eléctrico, todo el pueblo se oscureció y pude disfrutar de un cielo estrellado pleno, como el que no veía desde hace ya mucho tiempo.
 Entonces sí supe algo: que vale la pena soportarlo todo por esos segundos o minutos asombrosos, cotidianos o no, pero asombrosos y absolutamente fascinantes.
 No importa qué tan duro, frío y seco sea el mundo humano, debo soportarlo porque sé que al final recibiré mi innegable recompensa de cada día: el Sol apareciendo desde el horizonte e iluminando toda la tierra, y unas horas después, otro resplandor mágico pero que hará descansar a mis pupilas luego de todo el brillo extremo del día, las estrellas. Porque en este mundo hay millones de cosas por las cuales no puedo permitir que la soledad me venza: ríos, montañas, mares, playas, glaciares, auroras boreales, arco iris, lluvias, acantilados, colinas, prados verdes, chocolate, café, manzanas, flores, cosas invisibles, e incluso personas, entre incontables cosas más.
 No importa que no tenga otro par de ojos que me ayuden a ver el mundo o una mano que no me deje caer en la oscuridad por las noches, quiero exprimir la vida hasta dejarla completamente seca y comer inclusive su pulpa y su cáscara.
 Quiero sorprenderme con cada amanecer y atardecer como si fuera el único que vi y veré en mi vida; quiero sentir y ver cosas asombrosas que marquen un antes y un después en mi memoria; quiero ir a lugares que nunca podría haber imaginado; quiero sentir el placer de estar vivo con cada uno de mis cinco sentidos…

jueves, 8 de diciembre de 2011

 Realmente se subestima la frase "Encantado/a de conocerte". Hoy, se la toma incluso más a la ligera que otra frase muy famosa que deben conocer y que habrán oído millones de veces: "Te Amo."

lunes, 5 de diciembre de 2011

 Siempre te he amado y te amaré hasta que toda mi existencia desaparezca por completo del Universo... estás en los sueños de cada una de las pocas noches que logro dormir sin ti, y en los que no puedo evitar tener mientras estoy despierto...

martes, 29 de noviembre de 2011

Los 50 Atardeceres del 17 de Septiembre

El Sol descendía rápidamente y permitía que el cielo se descolore en un tono rojizo mientras yo regresaba de mi trabajo, pedaleando sobre mi bicicleta.
Me gustaba mi trabajo (entregar pedidos de una florería) y el atardecer era hermoso, pero no podía sonreír. Estaba pensando demasiado en ella y en lo egoísta que era yo al entristecerme mientras imaginaba toda su felicidad al caminar de la mano con él.
Me detuve en aquella parte del camino que bordea al río, y me bajé de la bicicleta para contemplar en paz al ocaso. Me gusta observarlo porque el cielo expresa algo único durante él, y puedo ver fijamente al Sol sin tener que cerrar mis ojos.
Entonces, además del canto de los gorriones ya somnolientos en los árboles al otro lado del camino, escuché unos sonidos extraños, como sollozos. Giré hacia todos los puntos cardinales, pero no alcancé a ver a nadie ni a nada que pudiera emitir aquellos ruidos. Sin embargo, logré discernir de dónde venía el ruido, y lo hacía desde abajo, de la orilla del río. Así que comencé a bajar por la pendiente al costado del camino, y supe inmediatamente a quién pertenecía la silueta junto al agua. Aún si hubiera estado a kilómetros, sabría que era la silueta de ella.
Primero me sorprendí, luego me alegré, y finalmente, cuando me di cuenta de que estaba llorando, me dieron ganas de llorar también. No tuve tiempo de ordenarle nada a mi cuerpo, pero ya estaba corriendo hasta abajo. Me arrodillé en el suelo y puse una de mis manos sobre su espalda mientras le preguntaba:
—¿Estás bien?
Despegó su cabeza del suelo y sus manos de su rostro; luego me miró sorprendida desde abajo. Me produce una sensación extrañamente negativa decirlo, pero, incluso llorando y con sus ojos hinchados, ella era tan hermosa.
No respondió nada, y no creí adecuado continuar preguntando. Sólo le dije que regresaría pronto y volví a subir la pendiente hacia el asfalto. Tomé las dalias que le había comprado a mi jefa para poner en unas masetas de mi casa, y bajé otra vez. Ella había cambiado su posición y estaba sentada con las piernas flexionadas, abrazando sus rodillas, que a la vez sostenían su frente. Antes de que yo pueda decirle “mira”, habló, sin moverse ni mirarme:
—Él es un idiota.
Supuse que se refería a aquel chico con quién salía. Sí, era un idiota, pero yo me mantuve en silencio.
—Teníamos que encontrarnos aquí, pero cuando llegué, se estaba despidiendo con un beso... No, con un gran beso de otra chica… —continuó hablando, pero tuve que adivinar casi toda la frase, porque el llanto le quitaba el aire y no podía entender completamente lo que decía.
Nunca había despreciado tanto a ese tipo como en aquel instante. Pero más grande que mi desprecio era la maraña de nudos en mi garganta por verla sufrir tanto.
—Esta tarde compré esto —volví a hablar una vez que algunos nudos se deshicieron, y ella me miró; luego vio el ramo de flores en mi mano—… las iba a plantar en una masetas de mi apartamento.
—Son hermosas —me dijo dejando descansar un poco a sus ojos de las lágrimas.
—¿Sabes por qué compré estas?
Ella respondió que no, moviendo suavemente la cabeza y sacando una lágrima de su mejilla. Me miraba con una atención tan grande como la que nunca antes me había prestado.
—Porque se llaman Dalias...
Extendí mi brazo hacia abajo con el ramo en mi mano, y ella sonrió tenuemente mientras se frotaba los ojos para secarse de manera definitiva las lágrimas y tomaba las flores con sus delicadas y uniformes manos.
—¿Volvemos? Pronto será demasiado oscuro —le dije.
—Sí, volvamos —respondió ella, y tomando su mano la ayudé a ponerse de pie.
Subimos hasta la gramilla junto al asfalto. Me subí en la bicicleta y ella se sentó en el portaequipaje, de costado, abrazando las flores y contemplando el atardecer. Entonces, volví a pedalear, y a sonreír.

sábado, 19 de noviembre de 2011

La Carretera

 Hay algo fascinante en subir a la carretera. No importa si al final no te espera un emocionante lugar al que nunca has ido, es un mundo de transición entre el lugar que ves todos los días y el resto del mundo.
 Es relajante abrir las ventanillas y sentir el viento durante horas mientras observas cómo va cambiando el paisaje.
 Es gratificante detenerse en una estación de servicio y ver a una considerable cantidad de personas, todas de distintos lugares y con distintos destinos, pero unidas en ese pequeño lugar.
 El viajar libera una suave adrenalina que es única, incomparable con cualquier otra sensación.
 ¡Me encanta viajar!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

lunes, 14 de noviembre de 2011

Pequeño Y Encantador Momento

 La noche anterior una tormenta eléctrica fascinante se colgaba en el cielo de mi pueblo, y por suerte la filmé, pero esa es otra historia. La cuestión es que amaneció lloviendo, y con lluvia tuve que ir al colegio.
 Mis padres se habían ofrecido para llevarme en vehículo y que no me mojara, e insistieron, pero yo moría de ganas de caminar bajo la lluvia, y qué suerte que no acepté, porque esperaba algo hermoso (como siempre lo es caminar bajo la lluvia), pero no algo tan maravilloso.
 Avancé cien metros a través del cordón de una vereda (porque la calle estaba inundada, y la vereda llena de barro) sólo para descubrir que también allí estaba inundado, y no podría cruzar. Entonces comencé a regresar para dar una vuelta completa por otra calle y llegar, cuando escuché una voz que me llamaba. Miré hacia atrás, pero no había nadie allí, y la voz volvió a escucharse:
 —Por acá —dijo entre una pequeña risita.
 Entonces giré a mi derecha y allí estaba la dueña de la voz, al otro lado del canal temporal creado en la calle, con su cabello rubio algo más oscuro de lo que en realidad habrá sido, porque lo llevaba completamente empapado, al igual que su mochila y su ropa.
 —¿No hay clases? —me preguntó.
 —No sé. Calculo que sí. Yo estoy volviendo porque no se puede cruzar por ahí, está lleno de agua. Voy a dar la vuelta.
 —No se puede, para allá también está lleno de agua.
 —¿En serio? Bueno, voy a pasar igual.
 Ella retrocedió hasta su esquina y yo hasta la mía. Luego crucé a la suya porque por esa parte el agua en la calle no era demasiada, y avanzamos a dar la vuelta.
 Estaba caminando junto a una desconocida, pero eso no era lo único emocionante, ¡estaba caminando bajo la lluvia! Y contrariamente a lo que pueda pensar desde el exterior, no estaba nervioso. Para nada nervioso. Y es que ella era tan simpática y amable.
 Finalmente llegamos a la otra esquina, y efectivamente, también estaba repleta de agua.
 —Te lo dije —me recordó ella riendo.
 Su risa era tan genuina, tan alegre... Ella estaba disfrutando de la misma manera que yo aquella situación. Bueno, tal vez menos, porque su persona desconocida no era tan buena como la mía.
 —Voy a tener que sacarme los zapatos —dije yo.
 —No. ¿En serio?
 —Y sí, es la única forma.
 Mientras yo me sacaba el calzado y las medias, ella giraba la cabeza de un lado a otro, en silencio. Seguro estaba buscando alguna otra manera de cruzar. 
 Yo comencé a caminar con los pies desnudos, y ella continuaba ahí.
 —Por Dios... Qué vergüenza —comentó mientras comenzaba a liberar sus pies también.
 Así, los dos empezamos a caminar descalzos.
 Evitamos esa esquina inundada y continuamos por la vereda, directamente hasta la otra, que era una doble avenida cuya superficie se inunda incluso cuando llueve poco. 
 En esa esquina el agua cubría hasta la vereda, y era algo peligroso porque descendía mucho, así que me arremangué el pantalón del colegio hasta las rodillas, y comencé a bajar muy lentamente, hasta que llegué a la firmeza del asfalto. Luego, me quedé observado maravillado, como un tonto, con una suave sonrisa, la manera en que ella bajaba, apoyando los pies justo en los lugares donde yo lo había hecho.
 Caminamos con creando olas con nuestras rodillas, y llegamos al otro lado. Allí, la subida era igual de alta que en la esquina anterior, y volví a ser el primero en cruzarla. Una vez que estuve firme sobre la vereda, ella parecía más insegura que antes, y tomó mi mano. ¿Qué sentí? Ninguna palabra hermosa como "maravilloso", "fantástico", "utópico", "ensueño" o "mágico" se acerca a cómo me sentí en aquel momento. Ella era tan dulce y suave.
 Sosteniendo mi mano, logró subir, y continuamos avanzando...
 Uno de esos pequeños momentos que se convierten en enormes recuerdos y te roban una sonrisa cada vez que regresan a tu mente, estés donde estés...

sábado, 12 de noviembre de 2011

 La verdad que Dios se merece mis aplausos... ha creado un mundo que yo jamás ni habría imaginado...




¡Gracias!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

En mi cama de recuerdos paso el tiempo acostado;
con el insomnio y la soledad, casi me siento acompañado.
Del mundo de los sueños la entrada me han negado
y en el mundo real he quedado atrapado.

martes, 8 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

MAGIX - She

 Me descargué un programa para crear música electrónica, pero sólo me sirvió 7 días, porque era una versión de prueba. En esos siete días, hice un EP con sus bases.
 Bauticé a mi proyecto musical como "MAGIX", y al EP lo llamé "She". Cuenta con 5 canciones y espero que les guste...

Aquí lo pueden escuchar:

Y aquí lo pueden descargar:

martes, 1 de noviembre de 2011

Quisiera poder tomar una fotografía, hacer un dibujo, una canción, o cualquier cosa que pueda transmitir cómo me siento. Las palabras no sirven para nada en este momento...

jueves, 27 de octubre de 2011

Flores

 Muchas veces he dicho que "lo único bonito en mi pueblo son los lapachos en flor durante el Invierno", pero no es del todo cierto. Todos los árboles son hermosos y supongo que también debería incluir al cielo, que aunque esté presente en todo el mundo (bueno, casi todo, hay lugares en los que no se lo ve por smog o por lo que sea), es una cosa hermosa que también hay aquí en Pampa del Infierno. Pero además de eso, aquí también hay flores... No hay demasiadas, pero hay.
 Uno de los jardines en los que hay flores es el de mi abuela materna, quien tiene todas las plantas que Donald (su perro) le permite tener. Crucé un portón negro y llegué a él para tomar algunas fotografías...



























Y también fotografíe a una vaquita de San Antonio...