lunes, 2 de abril de 2012

¿Por Qué Renunciamos a Nuestros Sueños?

 Cuando somos niños nos sentamos frente al televisor y vemos a un hombre vestirse con un extraño traje para salir a combatir el crimen en las calles y antes de pensar en otra cosa ya estamos imaginándonos en su lugar, ya estamos diciendo "voy a ser un superhéroe". Cuando somos niños nos recostamos sobre la gramilla sin importarnos que se ensucie nuestra ropa y miramos atentamente cómo flotan las nubes o cómo brillan las estrellas, y nos preguntamos cómo es que el cielo puede ser tan hermoso; entonces, antes de que podamos ver una estrella fugaz o un avión, decimos "voy a ser astronauta".
 Luego, intentamos escalar un árbol porque nuestro barrilete se quedó atascado o porque la fruta con aspecto más delicioso está en una de las ramas más altas, y antes de que podamos tomar el primer gajo o apoyar nuestros pies, nuestra madre o nuestro padre se acerca corriendo y nos dice "¡No, te vas a caer!". Volvemos a intentarlo y nos dicen "¡Te vas a golpear!", así que lo dejamos otra vez. Pero aún queremos hacerlo, así que intentamos intentarlo una vez más y nos dicen "¡Es peligroso!". Ya quizá por inercia lo volvemos a intentarlo, y vuelven a gritarnos "¡No vas a poder!".
 El tiempo pasa muy lentamente, pero cuando nos damos cuenta, resulta que ya nos tragamos toda esa basura de "¡No vas a poder!". Miramos a nuestro alrededor y nos parece que nuestras metas están demasiado lejos y un gran acantilado se muestra antes de llegar, así que deducimos que sería una pérdida de tiempo intentarlo. Nos quedamos sentados y progresivamente nuestra vista involuciona y ya no podemos ver más allá del acantilado, así que nos enfocamos en esas pequeñas metas que están de este lado y que nunca en nuestras vidas nos interesaron.
 Giramos la cabeza y vemos que alguien está usando sus manos como larga vista, está enfocando toda su atención en esas metas más allá del acantilado. Sonreímos y luego le decimos "No vas a poder". Esa persona continúa mirando más allá del acantilado, pero mientras más mira nosotros más repetimos esa estúpida frase, "No vas a poder". Así, antes de que pensemos en callarnos la persona baja sus manos y trae mucho más cerca del acantilado a su horizonte.
 ¿Por qué lo hacemos? Antes de intentarlo nos resignamos a ser miserables y a que la realidad no tiene nada que ver con los sueños. Peor aún, ¿por qué nos esmeramos en que los demás sean miserables también? La respuesta, aunque creo que todos la sabemos, no deja de dar miedo. Necesitamos que a nuestro alrededor todos sean tan o un poco más miserables que nosotros, así tenemos una escusa perfecta para sentirnos "victoriosos", porque si alguien a nuestro lado llegara a alcanzar sus sueños aunque sea con las puntas de sus dedos, no tendríamos cómo camuflar nuestra propia miseria.
 Nuestra vida avanza, maduramos tanto que nos pudrimos y olvidamos que deseábamos estar entre las estrellas, olvidamos que deseábamos darle una buena paliza al que quería hacerse el vivo con los inocentes, olvidamos que deseábamos salvarle la vida a los animales, olvidamos que queríamos cantar en un escenario frente a multitudes, olvidamos que queríamos tener unas vacaciones en París con la persona que amamos, olvidamos que antes nunca nos preocupábamos por un par de billetes, olvidamos que cuando llegue la hora nos moriremos y nada de lo que hallamos conseguido esclavizándonos en trabajos miserables nos servirá.
 ¿Hasta dónde puede llegar nuestro miedo al hambre o nuestro fanatismo por el dinero? La vida se nos escapa por los poros, el tiempo nos corroe, y nosotros nos la pasamos haciendo estupideces que ni siquiera queremos hacer. Mucha gente se sorprende cuando dices "el sentido de la vida es hacer lo que uno quiere", mucha gente no puede darse cuenta de algo tan simple como eso, y mucha gente ni siquiera puede aceptarlo.
 Quiero volar en un globo aerostático, quiero aprender a pilotear un ultraliviano, quiero viajar por el mundo, quiero hablar con extraños, quiero aprender otros idiomas, quiero subir a una montaña rusa, quiero viajar e tren, quiero pasar toda una noche viendo las estrellas en una playa y ver salir el Sol desde el mar, quiero enamorarme y tener el coraje (los huevos) para demostrarlo con todas mis fuerzas a cada segundo...
 Quiero vivir, la gente estúpida que dejó que sus sueños se disolvieran en la armagura no será ningún obstáculo, el tiempo es el único que puede detenerme (y sólo si se lo permito, porque de eso se tratan los sueños, de hacer lo imposible).

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