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sábado, 17 de agosto de 2013

Esta Noche De Luna Perezosa

  ¿Y hasta dónde me llevarás esta noche, cuando no tenga ganas de esconderme tras la mendacidad de mis párpados y te acerques a mí para rozar la piel de mis mejillas como sólo tú puedes hacerlo, porque el resto es incapaz de llorar cuando sufre, creen que es debilidad desarmarse en lágrimas, cuando estas son la más hermosa libertad del sufrimiento? Quiero que seas tú porque no te resistes a sufrir, porque no te resistes a verme sufrir a mí, no encierras el dolor en sonrisas túrbidas y vacías, desvaídas, sólo sonríes una vez que lo has liberado todo.
  ¿Y hasta dónde me llevarás esta noche, cuando la oscuridad, las estrellas, y los recuerdos me inviten a viajar? Porque la atmósfera es volátil y nuestros pies son jóvenes, así que podemos ir a cualquier lugar. Puedes tomar mi mano, o tomar ambas, o puedes suspirar hasta elevarme a tus labios, el sitio perfecto para despegar hacia cualquier lugar, o quedarme en el más maravilloso de todos.
  ¿Y hasta dónde me llevarás esta noche? Espero que sea lejos, muy lejos. Llévame con tus dedos antes de que se pierdan al pasear entre mis cabellos, o llévame con tu voz, porque aunque parezca diluirse en la densidad del aire, estoy seguro de que encuentra en la brisa los resquicios que llevan hacia el mar y alcanzan la costa al otro lado. O tal vez puedas llevarme con tu mirada, que se traga todo el cielo y lo devuelve cuando le ha dado un poco más de luz; o llévame a través de esa humedad en tus ojos que se trepa a tus pestañas y luego salta al aire con cada parpadeo.
  ¿Y hasta dónde me llevarás esta noche? Llévame a donde no conozca a nada ni a nadie, por favor, pero donde sólo una mirada baste para conocerlo todo, aunque no pueda comprenderlo; donde pueda perderme sin que me importe cómo regresar; un lugar que tal vez está muy cerca, pero se esconde entre los recovecos de la realidad; un lugar donde la compañía no sea sólo un consuelo que ilustre aún más la certeza de la soledad; un lugar que sólo conozcas tú, y que desees compartir conmigo, al que nadie más pueda ir…

domingo, 16 de septiembre de 2012

Debilidad


  Antes creía que “abrirse” a cualquiera era un gesto de debilidad; que andar mostrando las debilidades, los sueños y las ideas más profundas a cualquier persona te quitaba valor, te volvía alguien sin recovecos, alguien poco interesante… Pero ahora me doy cuenta que ser tú mismo frente a todo el mundo, hoy en día, es un gesto de valentía, fuerza y seguridad que nadie puede reprocharte.
  En este mundo de pocas palabras, de ilusiones perdidas y de imaginación nula, las personas sensibles y tiernas son las más fuertes, las que no temen enfrentarse con su suavidad y su calidez a las gélidas y férreas paredes de la sociedad.
  Mostrar hasta tus rincones más temerosos será algo que siempre te volverá un poco más susceptible, serás alguien más fácil de herir, pero para nada alguien menos valioso, al contrario. Siendo tú mismo acercas a las personas que en verdad podrían llegar a significar algo para ti.
  La mayor parte de la gente se oculta tras rostros inexpresivos, tras labios callados, tras maquillaje, peinados y ropa que jamás ha formado parte de ella, todo sólo por miedo a no encajar, a ser rechazada y a quedarse “sola”… Después de todo, por eso es que la gente se alegra tanto cuando encuentra a alguien con la que “puede ser ella misma…”

sábado, 18 de agosto de 2012

El Humano

 El mundo de los humanos está tan demacrado porque se comete el absurdo error de creer que el humano es un ser sociable.
 No conozco la realidad de los demás, pero aún así me atrevo a decir que el humano es uno de los animales más egoístas. Es fácil darse cuenta, ya que cree que tiene el derecho de matar a cualquier mosca o mosquito que anda a su alrededor sólo porque le molesta su zumbido, o el de comerse a cualquier otro habitante de la Tierra; también cree que su vida vale más que cualquier otra, se trate de una diminuta hormiga o de algo mucho más grande que él, como un elefante.
 El humano es capáz de generar y reproducir hasta los sentimientos más inimaginados en el mundo natural, como el odio, la envidia, la avaricia, el orgullo; y también puede cometer actos irrisorios que a ningún otro ser sobre la Tierra podrían ocurrírseles, como el infligir dolor/asesinar por placer y mentir.
 Claramente en esto se basan todos los problemas de la sociedad. ¿Cómo un ser tan egoísta puede pretender vivir en comunidades numerosas? Una sociedad numerosa sólo da lugar a competencias disparatadas y compulsivas, ya que las personas también tienen una fascinación por las comparaciones; el humano se pasa comparando todo: las cosas, las personas, los otros animales, y hasta a ellos mismos. Y lo peor no es eso, sino que también se dedica a calificar, y al ser tan egoísta siempre quiere ser superior a los demás. Entonces, en la búsqueda de esa supuesta superioridad es donde aparece el odio y el desprecio, y todos los demás sentimientos que surgen de estos.
 Las pruebas de que las comunidades más pequeños son las más convenientes para una especie como la humana no sólo se encuentra en la actualidad (los pueblos/aldeas pequeño/as prácticamente nunca sufren la delincuencia, y sus habitantes viven en paz con la naturaleza), sino que también en el pasado: las tribus aborígenes de América que vivían en grupos pequeños subsistían sin molestar a nadie, eran generosas y hospitalarias (más allá de que seguramente tenían sus defectos), pero las “civilizaciones” más numerosas e “importantes”, como la azteca y la inca, eran tan o más violentas y sanguinarias que las europeas, sometiendo y esclavizando (además de asesinando y mutilando) a las tribus más pequeñas.
 Con esto no estoy intentando decir que el humano es la peor criatura sobre la Tierra (más allá de que realmente lo sea), simplemente quiero dar mis argumentaciones por las cuales creo que puede vivir mucho mejor si se organiza en grupos pequeños, y no en ciudades enormes. Y al referirme al humano en tercera persona no pretendo aparentar ser superior al resto, sino ser objetivo, ver la realidad como espectador y no como protagonista, ya que creo que no hace falta que diga que también soy humano.

martes, 15 de mayo de 2012

El Tiempo

 El tiempo es una de las herramientas para la manipulación humana más ambiciosas que jamás podría inventarse. No puede ser visto (pues en realidad no existe), pero es tan fácil de representar (relojes) que terminamos creyendo en él sin la menor pizca de valentía para contradecirlo o refutarlo.
 Con el tiempo incrustado de manera irreversible en nuestras mentes (una vez insertado en nuestras ideas, JAMÁS puede ser removido... O si encuentran una manera de hacerlo, por favor denla a conocer) nos dicen a qué hora comer, a qué hora dormir, cuándo debemos sentirnos viejos, cuándo somos jóvenes... Toda nuestras vida gira alrededor del tiempo; de los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses...
 ¿Qué clase de vida llevamos? ¿Lo natural no sería comer cuando se tiene hambre y dormir cuando se tiene sueño? Exploto estos dos ejemplos porque son los más comunes y sencillos de comprender.
 Tenemos 5 años y debemos ir al jardín; tenemos 15 y tenemos que estar en la edad del pavo; tenemos 20 años y debemos ir a la universidad; tenemos 25 años y tenemos que estar trabajando; tenemos 30 años y tenemos que estar casados; tenemos 40 años y ya tenemos que dejar de hacer deportes; tenemos 50 años y tenemos que ser abuelos; tenemos 60 años y tenemos que ser viejos con poca movilidad; tenemos 70 años y tenemos que esperar la muerte sin molestar a los demás... Millones de "reglas" estúpidas (que vaya a saber quién las inventó) van tomadas de la mano con el tiempo, una creación casi involuntaria del ser humano para sentirse en algún lugar, para sentir que sus recuerdos son reales y que su vida tiene un pasado y un futuro. El poder de este farsante llega tan lejos que incluso transforma las palabras que utilizo para nombrar su inexistencia: "fui", "soy", "seré"... El tiempo también manipula nuestro lenguaje, y eso hace muy pero muy complicado eliminarlo de nuestras vidas.
 Vivimos pendientes de la dirección en que apuntan las manecillas del reloj y creemos que tenemos controlados todos los momentos, que hay cosas que ya hemos hecho y otras que estamos por hacer. Creemos que antes del presente estuvo el pasado y luego vendrá el futuro, pero estas dos entidades creadas por el tiempo son tan inexistentes como él. ¿Alguna vez han vivido el pasado? ¿O el futuro? ¿Alguna vez se salieron del presente para echarle un vistazo a lo que hicieron o estaban por hacer? De   ese famoso triunvirato (pasado-presente-futuro), sólo existe la palabra del medio, porque a diferencia de "ahora" (palabra que puede ser considerada como su sinónimo), no guarda relación alguna con el tiempo, sino que en realidad se refiere al acto de "estar", de "ser"...

lunes, 30 de abril de 2012

Una Pregunta

 Una vez iba caminando con un compañero de clases por la calle, ya no recuerdo a dónde íbamos, pero eso no es lo importante. El tema del asunto es una simple pregunta que salió improvisadamente de su cabeza: 
 —¿Qué hacés si Lucre entra a tu pieza y se te tira arriba?
 «¿"Se te tira arriba"? Qué expresión más pendeja», pensé antes que nada.
 Lucrecia era una amiga de mi hermana que según él estaba "buenísima", siempre decía que "nunca le había tenido tantas ganas a una mina". Sí, el tipo era un completo idiota (y creo que lo sigue siendo).
 No lo hice esperar y respondí:
 —La saco...
 Hasta el día de hoy se sigue riendo de mi respuesta, y hasta el día de hoy me sigo preguntando por qué cada año vuelve más estúpido de las vacaciones.
 Igualmente, creo que ninguno de los dos puede juzgar al otro... Yo jamás comprenderé por qué les gusta tanto el sexo, y ellos tampoco comprenderán por qué es que a mí me desagrada tanto...


lunes, 19 de marzo de 2012

Me Entrego...

 Es hora de decir adiós, no importa que nunca haya dicho hola. Los días pasan y pasan y mi estado no cambia, mi alrededor sigue girando lentamente, esperando a que yo ponga un pie en su interior, pero yo no lo hago. No sé si lo evito porque estoy aterrorizado o si simplemente no puedo evitar no evitarlo. Lo único que sé es que en mi interior puedo sentir millones de cosas, desde la soledad hasta el más profundo odio, pero tal vez aquella cita que oí en una película tenga razón; “el amor no es un sentimiento, es una habilidad”, una extremadamente complicada, una que nunca he tenido y que seguramente jamás tendré. El amor está demasiado lejos de mí, no es algo que pueda crear, y mucho menos nacer desde lo más profundo de mí.
 He vivido ya más de una década y media y nunca he hecho nada por nadie, ni siquiera he llorado cuando seres que se supone amaba partieron y me dejaron un poco más solo aquí en la Tierra.
 Puedo soportar ser un inútil escribiendo, cantando, componiendo, dibujando, bailando, actuando, creando historias, puedo soportar carecer de hasta el más mínimo talento, pero no tener la habilidad de amar agrega una dosis tétrica de amargura a la vida que no puedo soportar. Puedo soportar que no me amen, que me desprecien, que me odien o que me ignoren, pero ya no puedo soportar no amar a nadie.
 Es odioso no amar a nadie, y aún así querer continuar viviendo… ¿Por qué sigo vivo? ¿Por qué aún estoy aquí si no tengo nada que proteger? ¿Por qué estoy aquí si mi existencia no está influyendo en nada ni en nadie? ¿Por qué amo la vida a pesar de que me siento solo tanto tiempo? Tal vez sea por el Sol, él siempre está allí, alumbrando incondicionalmente. Tal vez también sea por las nubes, que siempre están flotando sobre mí y de vez en cuando me refrescan con su lluvia. Tal vez sea porque me encanta correr y sentir el viento sobre mi rostro. Tal vez sea porque es maravilloso sentir la tierra o el césped en las plantas de mis pies y entre mis dedos. Tal vez sea porque no importa que tan oscuro esté un lugar, siempre hay aunque sea un punto de luz escondido en algún sitio, esperando ansioso por alumbrarlo todo.
 ¿Lo intenté? No lo sé… cinco años creí amarla, cinco años creí que ella podría ser la persona que inculcara esa increíble habilidad del amor en mí, cinco años viví creyendo que tenía una razón por la cual levantarme de la cama en la mañana. No la amo, eso es obvio, porque nunca me he esforzado por demostrarlo, nunca he estado donde ella necesitaba una mano y siempre me he quedado callado cuando debía gritar.
 Soy un completo fracasado, como una planta que no da frutos, ni sombra, ni flores, y ni siquiera deja proteínas al suelo…

miércoles, 6 de julio de 2011

El Destino

   Debería estar estudiando para la prueba de Historia de mañana, pero en lugar de eso, prefiero y estoy escribiendo cómo hoy una de las únicas tres personas de las cuales me considero amigo (más allá de que ellas me consideren a mí un amigo o no), y a la cuál más quiero acercarme, me preguntó si creía en el destino… qué era el destino para mí…
  
   Para mí, el destino simplemente es la consecuencia de las decisiones que tomamos.

   Es como esos libros que quizá de niños hayan leído, esos en los que el protagonista eres tú y al final de la página debes tomar una decisión para ver a cuál página debes avanzar, si a la 15 o a la 24. Creo que el destino es así, millones de destinos al final de millones de caminos. Nosotros caminamos a través de los caminos, nos detenemos en algún sitio, avanzamos más rápido en otros, hacemos lo que sea, incluso cambiarnos de camino.
 
    El destino es lo que está por venir. Eso significa que depende totalmente de lo que está en este momento.

   Pero es bien cierto que muchas cosas que no dependen de nosotros mismos pueden llevarnos a un destino diferente del cual forjamos. Esto es porque debemos aceptar que no somos el centro del Universo (no singularmente al menos), es decir, hay millones de destinos ajenos, es imposible que no se crucen, hay millones de acciones y reacciones. Ejemplo, mañana tengo que pasear con un amigo en bicicleta por el campo, ese es mi destino. Sin embargo, llueve y no podemos hacerlo. ¿Nuestro destino era que no paseemos ese día en bicicleta por el campo? Relativamente, no. Nuestro destino sí era pasear ese día en bicicleta por el campo, pero como el destino depende completamente del ahora, se vio alterado por la lluvia, una simple casualidad, consecuencia de una o millones de cosas.
   Somos millones de personas en el mundo, por lo que es muy posible que nuestros destinos  se vean influenciados por otros. Se me ocurrió una manera muy gráfica de explicarlo: si tenemos muchas pelotas botadoras en la cima de unas escaleras, y las tiramos por los escalones, algunas irán chocándose entre sí, y otras puede ser que no. Los destinos de nosotros los humanos, son como esas pelotas.

   ¿Han oído hablar del “Efecto Mariposa”?
   El Efecto Mariposa sugiere, de una forma muy sintética, que el más mínimo cambio en un sistema puede provocar resultados completamente diferentes a los esperados o planeados anteriormente. Es decir, puedo crearles el siguiente ejemplo del mismo día:
  1. Un hombre se levanta a las seis.
  2. Desayuna, se lava los dientes y se va a trabajar.
  3. En el camino ve un vagabundo y pasa por el frente de él con indiferencia.
  4. Llega a su trabajo y su compañero le pide dinero para la máquina expendedora. Él se lo da.
  5. Termina de trabajar con normalidad y a las trece está de vuelta en su casa.
  6. Almuerza con su familia y duerme una siesta.
  7. Despierta y lleva a sus hijos al zoológico, como lo había prometido.
  8. Regresan a las veintiuna horas, cenan y van a dormir.
   Ahora, el mismo día y el mismo hombre, pero que toma una pequeña y “trivial” decisión diferente.
1.      Un hombre se levanta a las seis.
2.      Desayuna, se lava los dientes y va a trabajar.
3.      En el camino ve un vagabundo y le da una moneda.
4.      Llega a su trabajo y su compañero le pide dinero para la máquina expendedora. Él ya no tiene ninguna moneda, y su compañero se enoja.
5.      Él hombre reacciona, lo insulta sin palabras fuertes pero sí irónicas, y el otro lo empuja.
6.      Al final de la jornada, ambos son regañados por el jefe y se van cinco minutos después que los demás.
7.      En el camino es testigo de un asalto. Llama a la policía y debe declarar.
8.      Llega a las quince a casa y ya todos han comido. Come solo.
9.      Su siesta comienza más tarde de lo usual y se queda dormido, olvida llevar a sus hijos al zoológico.
10.  Se despierta y encuentra una nota: Su esposa llevó a los niños al zoológico.
11.  A las veintidós recibe un llamado de la policía. Su familia tuvo un accidente de tránsito.
   Puede parecer exagerado, pero así es como se van forjando nuestros días, nuestra vida.
  
   El hecho de que los destinos de distintas personas se crucen inevitablemente, deja una clara oportunidad para pensar que todo ya está escrito, pero no. Esos cruces son la consecuencia de lo que se escribió antes.     

   Sí, esta es una respuesta mucha más explicativa que la que le di a esa persona tan importante para mí, pero la próxima vez que pregunte, ya tendré un poco más ordenadas mis ideas…