Mostrando entradas con la etiqueta carta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carta. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de diciembre de 2013

Lo Intento

  Usted está poseída. Poseída por las cosas que cree poseer, por su necesidad de poseerlas, por su miedo a dejar de poseerlas y tener que ver la vida cara a cara, desnuda, pura. Está poseída por el miedo al futuro y a sus inciertas y malas posibilidades, por el miedo a las enfermedades que no tiene, a los males que no la acosan. Está poseída por todas esas mentiras que alguna vez uno o varios tontos nos hicieron creer.
  Yo, en cambio, prefiero andar ligero, para no sobrepasar mis capacidades y poder controlarme, para poseerme, porque sólo si me poseo puedo entregarme (“uno no puede dar lo que no tiene”), y en la entrega está la felicidad, aunque los insalubremente egoístas, los engañados, no puedan o no quieran creerlo.
  Si me poseo, puedo entregarme a todas aquellas cosas y personas que me hacen bien, que amo, que me protegerán a mí y a mi felicidad, con las que quiero compartir y compartirme.
  Sólo si me poseo puedo entregarme a la calidez de la luz del Sol, a la frescura de la brisa, a la suavidad de una mano, o a la ternura de cualquier otra caricia; sólo si me poseo puedo entregarme a la compañía de un amigo; sólo si me poseo puedo entregarme a la belleza del arte, de la naturaleza, a la sublimidad de la música, al encanto del vuelo de las aves, a la inmensidad del cielo, al sostén de la tierra y la hierba, a la majestuosidad, la magia, los milagros, la realidad que nos rodea en todo momento; sólo si me poseo puedo recibir y proteger todo lo que los demás deseen entregarme.
  Y no se engañe otra vez, usted no se ha entregado a todas esas cosas que tiene (al menos no conscientemente), porque no las ama, sino que las necesita, y por eso las tiene, porque le mintieron que las necesitaba, y usted lo creyó, quizá porque consideraba que era más fácil y cómodo tomar estas cosas en lugar de salir en búsqueda de las que ama (o esa quizá es otra de las mentiras que le hicieron creer), o simplemente porque estaba algo distraída, y ahora sólo necesita sentarse a pensar un poco mejor las cosas.
  No se preocupe por abarcarlo todo, por asegurarse un futuro que alguna vez quizá podría llegar, porque lo único que realmente puede poseer es este mismo instante (el único que existe, pues los demás son en realidad recuerdos o meras suposiciones), sus pensamientos, sus sentimientos, y sus sensaciones… Eso es todo lo que el Universo le da, lo que nos ofrece a todos (parece poco, y quien sabe, quizá lo es, pero es lo más hermoso, y por ello, lo más valioso y lo más importante), pero está en usted aceptarlo, tomarlo y disfrutarlo, o ignorarlo y dejarlo ir, intentando cambiarlo por algo más, algo que existe, pero que no es real...

martes, 21 de mayo de 2013

Primera...

  Me gustaría atesorar para siempre momentos como este, con el cielo cubierto de altoestratos y una brisa fría entibiando mis cálidas mejillas; con tu cuerpo a centímetros del mío, y nadie más a nuestro alrededor; con tus ojos brillando hacia los míos desde un poco más abajo; contigo sonriéndome como si fuera el chico más especial del mundo. Quisiera guardar el sonido de tu voz y cada una de sus palabras, con su entonación y duración exactas, para revivirlas cada vez que me sienta abandonado o perdido, o cuando simplemente desee un poco de felicidad. Pero mi mente es frágil, y sé que el tiempo irá erosionando lentamente estos recuerdos, moldeándolos a su gusto e incluso desarmándolos por completo, dejando a penas algunos fragmentos. Además, mi mente también es débil, y jamás logrará revivir todas las sensaciones que en este momento recorren mi cuerpo y que no parecen tener mucha lógica o sentido, pero sin ninguna duda me llenan de felicidad.
  Sí, me encantaría guardar este momento en una cápsula o en un pequeño frasco, y tomármelo o abrirlo luego, para llenar otra vez mi mundo de ti. Eso, o sencillamente congelarlo; continuar caminando y avanzando, pero estando siempre a la misma distancia de aquella esquina que se encargará de separarnos, porque al decirte “Hasta mañana”, sé que todo esto que siento se desplomará en mi interior, y aunque tardaré algunos minutos en darme cuenta, finalmente mi sonrisa se desvanecerá.
  Pero aún así, al regresar a casa, algo lograré rescatar de entre los escombros, y cantaré un par de canciones, porque no sé, me das ganas de cantar. El canto es la forma en que canalizo esa alegría tan pura, genuina e intensa que me produces.

  PD: Me encanta que te asombre todo lo que para mí es tan normal…

martes, 7 de agosto de 2012

Al Amor De Mi Vida...

 Estoy aquí, mirando las estrellas, imaginándote a mi lado, acostada sobre la gramilla. Me imagino que una suave y fresca brisa me trae el olor de la noche, e incluso el tuyo, así que giro la cabeza y casi puedo verte sonreírme, transformándome en el chico más maravillado de todo el mundo. Me imagino también cómo más abajo, sin que que nos demos cuenta, nuestros dedos se entrelazan. Pero todo es solamente eso, imaginación.
 Aún así, te esperaré todo el tiempo, y te imaginaré un millón de veces más, porque sé que no importa cómo lo haga, cuando te conozca rebalsarás mis expectativas sin importar cuántos defectos tengas.
 No quiero mentir, puedo vivir sin ti, pero siento un vacío que permanentemente intenta expandirse con todas sus fuerzas, y me obliga a mantener una lucha eterna contra él para evitar que lo logre.
 No sé dónde estás, ni siquiera si entiendes el idioma en el que te escribo, pero sólo quiero que sepas lo que siento ahora que aún no te conozco.
 A veces pienso que ni siquiera existes, pero si te estoy escribiendo ya no puedo negarte; y si estás luchando por conocerme también, sólo voy a decirte que no te sobre esfuerces demasiado, porque aunque estoy desesperado, impaciente y ansioso por conocerte, la verdad es que puedo esperarte hasta el último día si es necesario.
 Muero por saber qué música te gusta, qué haces con tu tiempo, qué te gusta comer, cuáles películas son tus favoritas, si te gusta mirar el cielo... Quiero estar contigo, preguntarte tantas cosas, y responderte lo que quieras, pero más que nada, al menos, sólo quisiera verte (y si ya lo hice, te pido millones de disculpas por no saber reconocerte).
 Así que ya lo sabes, estoy aquí, esperando poder amarte...

 PD: No te pido que me ames, te pido que te presentes...